El PP ha comenzado a recoger los
frutos de sus medidas para afrontar la crisis. Y el primer damnificado de estas es Javier Arenas. Nadie en el partido había previsto el ganar
las elecciones a la Comunidad Autónoma Andaluza sin obtener mayoría
absoluta. De ahí que en su comparecencia el presidente del PP en Andalucía a
pesar de anunciar que habían ganado las elecciones, estaba dando a entender que
habían perdido. Posiblemente sea la victoria más amarga del PP y en concreto de
su candidato, Javier Arenas, que lleva ya cuatro intentos para acceder a la
Presidencia de la Junta.
Los populares han creído que la
misma táctica con la que barrieron en las elecciones generales les iba a servir
en Andalucía, la reserva de la izquierda en España. No contaron con que en la
campaña de las generales prometieron que no iban a subir los impuestos, que no
iban a abaratar el despido, que no iban a precarizar el empleo. Y en sólo cien
días han subido el IRPF, han dejado la indemnización por el despido
improcedente en veinte días cuando estaba en cuarenta y cinco y han aprobado
una reforma laboral que hace que los trabajadores tengan que volver a empezar prácticamente
desde cero en la lucha por preservar sus derechos.
Pero, sobre todo, creo que el PP
ha confundido la táctica. No puedes estar retrasando unos presupuestos
generales, recubiertos con un halo de oscurantismo, después de que las decisiones
que ya has tomado hacen sospechar que van a ser aún más restrictivos. Para el elector andaluz, que hasta hace poco hubiera expulsado a base de votos al PSOE
de su gobierno, han pesado más las decisiones que ya ha tomado el PP que los
ERES. Y es que, después de los antecedentes vistos en toda España a lo largo de
la Democracia, ningún partido está limpio de casos de corrupción. Ningún
partido mayoritario puede hacer de la denuncia de un caso de corrupción la base
de su campaña cuando en tu propio seno están saltando a la prensa otros casos
en comunidades donde si gobiernas y donde hay imputados que aún siguen militando en el partido.
Si podemos sacar una conclusión
de lo ocurrido ayer es que el verdadero gobierno del PP empieza mañana. Ya está
bien de estar mareando la perdiz y no mostrar su verdadera cara supeditando
incluso los Presupuestos Generales del Estado a los resultados de unas
elecciones autonómicas.
Pero lo que más gracia me hace de la jornada electoral
de ayer es que los dos partidos mayoritarios se escudan en el cambio de hora para
justificar la abstención. Parece que los políticos que nos ha tocado sufrir viven
en otro mundo y no están dispuestos a aceptar su cuota de culpabilidad y
responsabilidad en el deterioro de la democracia. Un sistema que ellos se han
encargado de desvirtualizar a lo largo de sus casi cuarenta años de historia
hasta el punto de que muchos españoles pensamos que en vez de en un sistema
democrático vivimos en uno “CLEPTOCRÁTICO”.
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