Buceando por internet acabo de
leer varios mensajes que Mariano Rajoy ha subido a twitter y, la verdad, no
tienen desperdicio. El primero que me llamó la atención decía así: “Estamos haciendo lo que era obligado; en
caso contrario, estaríamos mucho peor.”. Un ejemplo de la obligación de la
que habla es el siguiente. El FROB
suscribe una ampliación de capital de 4.500 millones en Banco de Valencia para
después transmitir su "participación integra" en la entidad
valenciana a Caixabank por un euro. Seguidamente Caixabank reduce el valor
nominal de las acciones a 0.01 euros. De esta manera el dinero suscrito por el FROB
se utiliza para nivelar su cuenta de resultados, nunca para incentivar el
crédito. Es decir, dinero público para pagar desmanes privados.
Empiezo a enfadarme y a
despotricar contra el gobierno y leo en twitter el siguiente mensaje de Mariano
Rajoy: “No debemos distraer la atención
de todo lo que no sea la recuperación económica y la creación de empleo.”
Pero sólo terminar de leerlo me cruzo con una noticia que decía que los
diputados del PP en la Asamblea de Madrid, Bartolomé González y María Isabel
Redondo han sido fotografiados en plena partida de Apalabrados durante la
votación de la Ley de Acompañamiento que ha abierto las puertas a la
privatización de la gestión de la Sanidad madrileña. El problema es que la
noticia también la he visto en un documento de uno de esos países que llamamos
tercermundistas y se me cae la cara de vergüenza. Esta es la marca España de la
que tanto habla y que difunde el Partido Popular.
Sigo enfadándome y empiezo a
soltar exabruptos y paso al siguiente mensaje de Rajoy en twitter que dice así:
“Sanidad: este Gobierno garantiza que va
a seguir siendo universal, gratuita y de calidad”. Esto lo publica en su
cuenta el Presidente del Gobierno de España después de que la Comunidad de
Madrid haya aprobado la ley de acompañamiento que abre la puerta a la
privatización de seis hospitales y veintisiete centros de salud. Este sólo es
un primer paso que después seguirán otras comunidades autónomas gobernadas por
el Partido Popular. Pero partimos de una primera premisa y es que no es verdad
que la crisis obliga a ahorrar en sanidad, y para eso la solución es ponerla en
manos privadas. Una cosa es gestionar mejor los recursos públicos y otra poner
esos recursos en manos privadas para que hagan negocio. Pero estas empresas privadas
vienen de la mano de familiares o allegados de dirigentes del Partido Popular,
desde donde se intenta convencer a los ciudadanos que las empresas privadas
gestionan mejor que las públicas, lo que es lisa y llanamente una falsedad.
Ellos se amparan en que, al
final, siempre nos conformamos. Saben que nos pasa como a la gaseosa, que una
vez abierto el tapón se le va la fuerza. Están acostumbrados a que intentemos
solucionar las cosas a base de caceroladas y pancartas graciosas, por lo que
van a seguir timándonos, mintiéndonos, quitándonos nuestro dinero para dárselo
a los bancos. En fin, gobernándonos. Pero debemos reaccionar y organizarnos.
Hay que despertar a los que siguen dormitando porque es posible que no puedan
salir de la pesadilla que están viviendo. Si luchamos podemos perder, pero si
no luchamos ya hemos perdido.