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jueves, 30 de octubre de 2014

Engorde de cerdos y sacrificio de borregos



El martes en el Senado, Mariano Rajoy, con esa naturalidad que le caracteriza, sin levantar la vista del papel que llevaba escrito, leía "Entiendo y comparto plenamente la indignación de los ciudadanos, lamento profundamente la situación creada. Entiendo el hartazgo de los españoles, estas consultas resultan particularmente hirientes cuando los españoles han tenido que aportar tantos sacrificios y esfuerzos para sacar al país de la crisis". Yo no le pediré perdón por no creerlo. Usted como presidente del Gobierno y del Partido Popular es responsable directo del nombramiento del tesorero de su partido, Luis Bárcenas, como es también el autor de los mensajes de móvil dándole su apoyo manifiesto cuando todo el mundo sabía, incluidos esos “ciudadanos escandalizados”, que tenía cuentas millonarias en Suiza y habían aparecido ya los papeles del extesorero. También es usted responsable de la desaparición del término corrupción en el diccionario de su partido, o de la evanescencia de los nombres de algunos miembros de su formación como Fabra, Matas, Camps, Rato o el propio Bárcenas, que han pasado  a ser ante las preguntas de los medios o de otras formaciones políticas “esa persona de la que usted me habla”. No es suficiente pedir perdón cuando ni usted cree en sus argumentos. 
 

Su segunda en el partido, María Dolores de Cospedal, declaró que “el PP está tan escandalizado como los ciudadanos” y que en el Partido Popular están “trabajando sin descanso” para que las “malas prácticas no se vuelvan a producir nunca más”. A usted tampoco la creo. De hecho usted perdió toda la credibilidad cuando pronunció aquella frase de "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido en forma efectivamente de simulación, simulación de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución", en un intento de ocultar que Luis Bárcenas había permanecido en alta en Seguridad Social, como trabajador del Partido Popular, hasta el 31 de enero de 2013.


Ahora creen ustedes que con pedir perdón a un pueblo, al que han llevado al colapso social aplicando la doctrina neoliberal de la austeridad en favor de banqueros, fortunas y grandes empresas, es suficiente.


Pues no lo es. No es suficiente. Ustedes se autoproclamaban como el partido de los trabajadores, del empleo, de la solidaridad y del Estado del Bienestar, el de la transparencia, de la verdad y de la honestidad política y personal. Iban a ser, también, el partido que perseguiría a los corruptos de forma inflexible, el que no rebajaría las prestaciones por desempleo, el que no establecería el copago sanitario, el que no tocaría las pensiones. Se postulaban ustedes como el partido que iba a rebajar los impuestos, el que no subiría el IVA, el que no solicitaría el rescate bancario, y el que, que maravilla, iba a crear millones de puestos de trabajo. Pues bien, para ese pueblo engañado nunca será suficiente con que sólo pidan perdón.


Ayer, en el Congreso, Rajoy volvía a soltar otra sandez al decir "hemos cometido errores, pero no somos peores que otras profesiones", como queriendo compararse a los ciudadanos de a pie, esos que se sienten estafados y consideran que no es suficiente con pedir perdón, y precisamente esa es una de las claves, que la política ni es ni debe ser nunca una profesión y ustedes la consideran como tal. Debe ser un servicio público por un período limitado en el tiempo. Del que hay que responder asumiendo responsabilidades.


Hoy nos desayunamos con la noticia de que el Partido Popular ha rechazado en tan solo doce minutos, en la Junta de Portavoces, la comparecencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un pleno extraordinario monográfico para hablar de corrupción. Y todavía creen ustedes que basta con pedir perdón.


Hace poco leí en internet, refiriéndose a la corrupción, que ustedes habían convertido España en una granja de engorde de cerdos y sacrificio de borregos. Piensen ustedes quiénes son, porque yo tengo claro como nos tratan.

martes, 28 de octubre de 2014

Nada puede permanecer como hasta ahora



No acababa de bajarse el telón  ni habíamos terminado de digerir la imputación de Ángel Acebes y el intento de explicaciones del presidente del gobierno minimizando lo ocurrido cuando dijo aquello de "Ya sé que se han producido algunas cosas que no nos gustaría que se produjeran, pero estamos tomando decisiones y la Justicia está actuando", dice el presidente sin mencionar una sola vez la palabra "corrupción", cuando entre bambalinas se prepara un nuevo espectáculo, la inauguración de una nueva obra. La detención de 51 personas en una nueva trama de corrupción política. Entre los detenidos se encuentra Francisco Granados, ex secretario general del PP de Madrid y exconsejero de Presidencia de la Comunidad. Entre los detenidos, se encuentran también los alcaldes de Valdemoro, José Carlos Boza Lechuga (PP), y de Parla, José María Fraile (PSOE) y el presidente de la Diputación de León, Marcos Martínez (PP). Según la Fiscalía Anticorrupción sólo en los dos últimos años esta trama de corrupción municipal y regional, que operaba principalmente en Madrid, Murcia, León y Valencia, se habría adjudicado contrataciones por valor de 250 millones de euros.


Y como si no quisiera restarle audiencia al espectáculo, la Radio Televisión de Castilla La Mancha, la de la Secretaria General del Partido Popular, según confirman sus trabajadores, omitió totalmente la noticia en sus informativos de las 14,00 horas, y tampoco estaba previsto abordarla en la escaleta de los de tarde noche. El caso de Telemadrid también es muy particular o, al menos, curioso, ya que se pone énfasis,  rotulo incluido, en destacar que uno de los alcaldes detenidos pertenece al PSOE –José María Fraile, regidor de Parla–, mientras se pasaba de puntillas sobre la filiación de Granados, que fue consejero de Presidencia de Esperanza Aguirre y secretario general del PP madrileño.


Y nuevamente asistimos al espectáculo de sobornos, sobresueldos, contratos de servicios públicos fraudulentos, cobro de comisiones de no menos de un 3% para el bolsillo de los gestores que los concedían. Mientras el público, acusado de haber vivido a un nivel que no le correspondía por haber disfrutado de educación y sanidad públicas, prestaciones sociales, vivienda digna y comida, sobre todo, comida, asiste indignado a esta nueva función en la que un grupo de inmorales se apropian del dinero del pueblo.


Y nuevamente, como si fuésemos un grupo de idiotas, nos hablan de regeneración, de tolerancia cero, de “unas pocas cosas”, que diría el presidente, el mismo que en 2006 rechazó un pacto anticorrupción, el que en 2013 y a través de una pantalla de plasma, sin dar la cara, decía "la sombra de la sombra de un indicio manipulado no puede servir para que un español pierda la presunción de inocencia".


Y llegará mayo y el pueblo español tendrá la responsabilidad de convertir la indignación social en poder político, se llame como se llame. La consecuencia final es clara, todo tiene que cambiar y habrá que refundar, corregir, ampliar, renovar o reducir, pero nada puede permanecer como hasta ahora.

lunes, 27 de octubre de 2014

Semana negra del PP



La pasada semana fue la peor vivida por el Partido Popular desde que comenzó la legislatura en cuanto a noticias aparecidas sobre casos de corrupción. Todavía tenemos que soportar que aparezca el señor Rajoy diciendo que son “unos pocos casos puntuales que no son todos los españoles”. Por supuesto que no son todos los españoles. Son altos cargos de su partido. En la rueda de prensa celebrada tras la reunión, en Bruselas, del Consejo Europeo el presidente ha manifestado que trabaja para que “todas esas cosas se sepan”. Pero ¿Cuándo ha empezado a trabajar para eso? Porque en 2013 el juez Pablo Ruz tuvo que ordenar un registro de la sede del PP ante la falta de colaboración de esta formación política en la investigación del caso Bárcenas. Fruto de esa investigación el magistrado ha dictado un auto en el que mantiene que el Partido Popular pagó 750.000 euros “fuera de los circuitos económicos legales” para las obras de reforma en la planta baja de su sede en la calle Génova. Esa cantidad, abonada en 2006, hay que sumarla a los 960.347 euros pagados en B desde 2008 para la remodelación.


Todavía tenemos que oír los ciudadanos de boca de María Dolores de Cospedal que "El PP está escandalizado como todos, y estamos trabajando sin descanso para que no se repitan las malas prácticas del pasado" y a la siempre “presunta dudosa” Rita Barberá que "por muy duros y vergonzantes que sean algunos titulares de los medios, que siempre caen de nuestro lado, el PP es el responsable de muchas buenas noticias que salen en titulares más pequeñitos". Cada vez estoy más convencido que nos toman por tontos, de que gobiernan contra, y no para, alguien. De que siempre andan buscando enemigos procurando tener a los ciudadanos atados a través de una ley que les impida levantar la voz ante los desmanes cometidos. Cuando resulta que los que infringen las leyes son ellos. Los que jalean las medidas que se toman desde el gobierno contra parados, niños al borde del umbral de la pobreza,  desahuciados y pensionistas engañados por las preferentes, al grito de “que se jodan” o con irónicos “oooh”. Esos elogios y ánimos surgidos desde la bancada popular en el congreso ante una reforma laboral que ha convertido a los trabajadores de España en los chinos de Europa, ante una reforma educativa que prima el poder adquisitivo de los alumnos ante la excelencia, ante la congelación de los salarios, ante los recortes en educación, ante el desmantelamiento de la sanidad pública, ante la disminución de las cuantías de las becas de estudios, de comedor y transporte, ante la restricción de prestaciones sociales básicas y ante tantas atrocidades cometidas contra los que no tenían culpa de la crisis, contra los que según ustedes vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Mientras hacían que España retrocediera cincuenta años  se han llevado nuestro dinero y lo han ocultado en cuentas en paraísos fiscales o se han subido los sueldos a ustedes y a sus altos cargos o aumentan el número de sus asesores o adjudican contratos a amigos y conocidos a cambio de puestos posteriores como miembros en algún consejo de administración.


Desde hace tiempo, cada día desayunamos con un nuevo escandalo que salpica al partido en el gobierno. Hoy, sin ir más lejos, nos despertamos con la noticia de que Agentes de la Guardia Civil, a las órdenes del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, han desarrollado esta mañana una macrorredada y registros en empresas y domicilios particulares durante los que han sido detenidos el exvicepresidente de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, y varios constructores por el pago de dinero a cambio de favores políticos.


Si pensamos en las declaraciones del presidente del gobierno y del resto de dirigentes del Partido Popular resulta que son los líderes de la transparencia y la honradez, así como el azote de los corruptos, y que gracias a ellos están saliendo a la luz los últimos casos de corrupción . Pero quizás habría que preguntarles cómo pueden evitar que se produzca la corrupción cuando es algo que, según esas manifestaciones, no existe en su partido.


Pero para mí lo más dramático es que a pesar de todos los casos de corrupción que están saliendo a la luz, a día de hoy aún existe, según el último sondeo difundido por Telecinco, un 28 % de la población dispuesto a votarles.

lunes, 20 de octubre de 2014

El enemigo de los políticos



Si algo está dejando claro estas últimas semanas es que el claro enemigo de los políticos que padecemos somos los médicos, enfermeros, funcionarios, trabajadores de la construcción, de la hostelería, de los servicios, los dependientes y, en general, todos los que no formamos parte de lo que sean los círculos de amigos, familiares y adláteres de la pandilla de mafiosos que están en política para forrarse.

Nuestro gobierno, a pesar de las opiniones contrarias de la comunidad científica, decidió repatriar a los misioneros gravemente infectados de ébola, revistiendo estos actos de acciones humanitarias del partido en el gobierno. En 2013 este mismo ejecutivo decidió no repatriar a Emma, una economista que tuvo que irse a buscar trabajo a Argentina y que contrajo una Neumonía Atípica y que había solicitado ser repatriada. Pero el acto de traerla a España fue considerado demasiado caro y, finalmente, sus hijos, de 17 y 19 años, volvieron del continente americano acompañados sólo de las cenizas de Emma. Era una ciudadana normal. No era religiosa, tampoco pertenecía a Nuevas Generaciones del Partido Popular como Carromero.

Ahora nuestro gobierno ha decidido ponerse a la cabeza del estudio del ébola en Europa, al menos en la experimentación en seres humanos, convirtiendo a los españoles en conejillos de indias. Porque hay que recordar que el ébola no había salido de África hasta que el Partido Popular decidió la repatriación de los misioneros con un protocolo deficiente.

Claro que hay que recordar que nuestros políticos, y menos los del Partido Popular, nunca son culpables de nada. Cuando Rajoy pronunció aquella, ya histórica, frase de los “hilillos de plastilina” se culpó al capitán del buque “Prestige”. En el accidente del metro de Valencia así como en el del Alvia se culpó a los conductores, muerto el primero y sin posibilidades de defensa, y único culpable el segundo para salvaguardar el honor de políticos. Ocurrió lo mismo en el accidente del Yak 42, culpable el piloto y Trillo premiado y nombrado embajador en Londres. En lo que ya podemos denominar crisis del ébola se culpa a la auxiliar de enfermería o se insinúa por el mismo impresentable que un médico alto no puede atender a un enfermo infeccioso. Pero no sé de qué nos sorprendemos. El único sentenciado de la trama Gürtel es el juez que instruía el caso. Y, curiosamente, también sólo hay un condenado en el caso en el que se investigaban los correos de Blesa, el magistrado encargado de juzgarlo, Elpidio Silva.

Pero claro, si analizáramos todo lo que ha dicho o hecho el Partido Popular desde que accedió al gobierno podríamos comprobar hasta donde llega la mentira constante desde la que nos han gobernado. Han incumplido todo lo prometido en su programa. Bien es sabido que casi nunca se puede cumplir en su totalidad un programa electoral. Pero estos les han fallado incluso al sector más rancio del partido, con los que se manifestaban cuando gobernaba el PSOE, cuando han dado marcha atrás a la ley del aborto. Han llegado a decir que es el gobierno del Partido Popular el que ha sacado a la luz el escándalo de las tarjetas opacas de Bankia cuando esto es el resultado  de una investigación de “eldiario.es” publicada por vez primera en diciembre de 2013 y, por supuesto, sin intervención alguna del gobierno.

Creo que cuando el líder de Podemos, Pablo Iglesias, los llama casta se queda muy corto. Los políticos que tenemos han venido a llenarse los bolsillos sin preocuparles para nada que en España haya casi un 24% de la población en el umbral de la pobreza, sin importarles que se hayan tenido que abrir los comedores escolares en verano para alimentar a niños para los que esa iba a ser su única comida diaria, sin alarmarles que las mismas entidades bancarias rescatadas por el gobierno sigan desahuciando a ciudadanos de este país aún a sabiendas que esos desahucios contravienen una normativa superior europea.

Como decía al principio, la crisis del ébola resume perfectamente la gestión de Rajoy desde que lo eligieron presidente. Nos deja una crisis económica, una crisis territorial, una crisis sanitaria... Ha destruido la cultura y la educación, ha privatizado la justicia, ha criminalizado a las organizaciones sociales... Mariano Rajoy empezó gobernando un país con problemas y se va a ir gobernando un erial con bastantes más.