Día diecinueve de octubre de dos
mil trece. Se levantó, se afeitó, se duchó y se vistió con la ropa que preparó
la noche anterior. Se tomó un café y, antes de salir de casa, se puso en la
solapa de la chaqueta un lazo rosa. Tenía que ser consecuente con los jóvenes
de su partido, que en twitter habían colocado en su avatar, bajo sus siglas, la
siguiente leyenda “#sumatealrosa”.
El párrafo anterior podría ser
parte de la rutina diaria de un político o de de un militante convencido del Partido Popular. Uno de esos que da su apoyo incondicional y no ve mal que la
Comunidad de Madrid haya tenido congelado el programa de detección precoz del
cáncer de mama durante más de siete meses, entre febrero y septiembre, lo que
ha provocado que no se realizaran mamografías preventivas a unas 30.000 mujeres,
aun sabiendo que la detección precoz a
fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama
sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este tipo de cáncer.
Probablemente también sea de los que apoya ciegamente esa nueva medida del
gobierno que entrará en vigor el próximo uno de enero, que no es otra que el
nuevo copago farmacéutico hospitalario. Esta medida afectará especialmente a
las pacientes con cáncer de mama aun sin estar ingresadas cuando se les
dispensen en sus tratamientos ciertos fármacos desde las farmacias hospitalarias
ya que entre esas medicinas figuran dos de los medicamentos más avanzados para
retrasar la progresión del cáncer de mama (Afinitor y Tyverb) y las
quimioterapias orales. Pero las enfermas de cáncer de mama también se van a enfrentar
en breve a otro copago, el de los traslados no urgentes en ambulancia, que
según el borrador sobre el que trabaja sanidad supondrá para cada paciente
entre los 10 y los 60 euros mensuales.
Cualquier enfermo merece la mejor
atención tanto de los profesionales de la Salud como de sus administradores pero cuando se pone precio a la vida como están haciendo nuestros gobernantes, que pervierten la sanidad mientras con el dinero de todos la derivan hacia las
manos de las empresas privadas, demuestran ser seres sin humanidad,
sensibilidad ni escrúpulos que además son capaces de privar de fondos a la
investigación contra el cáncer mientras destinan más dinero público para declarar
los toros bien de interés cultural.
Por eso me parece vergonzoso que
sigan defendiendo sus políticas sanitarias, que se vanaglorien en público de defender
la vida y sientan tan poco respeto por los que luchan contra esta enfermedad,
teniendo el descaro de hablar de la importancia de la prevención y de utilizar
el lazo rosa con fines políticos.
Quizás habría que hacerles ver
que la desatención voluntaria de los enfermos también podría ser una forma de
genocidio.