Si algo está dejando claro estas
últimas semanas es que el claro enemigo de los políticos que padecemos somos
los médicos, enfermeros, funcionarios, trabajadores de la construcción, de la
hostelería, de los servicios, los dependientes y, en general, todos los que no
formamos parte de lo que sean los círculos de amigos, familiares y adláteres de
la pandilla de mafiosos que están en política para forrarse.
Nuestro gobierno, a pesar de las
opiniones contrarias de la comunidad científica, decidió repatriar a los
misioneros gravemente infectados de ébola, revistiendo estos actos de acciones
humanitarias del partido en el gobierno. En 2013 este mismo ejecutivo decidió
no repatriar a Emma, una economista que tuvo que irse a buscar trabajo a
Argentina y que contrajo una Neumonía Atípica y que había solicitado ser
repatriada. Pero el acto de traerla a España fue considerado demasiado caro y,
finalmente, sus hijos, de 17 y 19 años, volvieron del continente americano
acompañados sólo de las cenizas de Emma. Era una ciudadana normal. No era
religiosa, tampoco pertenecía a Nuevas Generaciones del Partido Popular como
Carromero.
Ahora nuestro gobierno ha
decidido ponerse a la cabeza del estudio del ébola en Europa, al menos en la
experimentación en seres humanos, convirtiendo a los españoles en conejillos de
indias. Porque hay que recordar que el ébola no había salido de África hasta
que el Partido Popular decidió la repatriación de los misioneros con un
protocolo deficiente.
Claro que hay que recordar que
nuestros políticos, y menos los del Partido Popular, nunca son culpables de
nada. Cuando Rajoy pronunció aquella, ya histórica, frase de los “hilillos de
plastilina” se culpó al capitán del buque “Prestige”. En el accidente del metro
de Valencia así como en el del Alvia se culpó a los conductores, muerto el
primero y sin posibilidades de defensa, y único culpable el segundo para
salvaguardar el honor de políticos. Ocurrió lo mismo en el accidente del Yak
42, culpable el piloto y Trillo premiado y nombrado embajador en Londres. En lo
que ya podemos denominar crisis del ébola se culpa a la auxiliar de enfermería
o se insinúa por el mismo impresentable que un médico alto no puede atender a
un enfermo infeccioso. Pero no sé de qué nos sorprendemos. El único sentenciado
de la trama Gürtel es el juez que instruía el caso. Y, curiosamente, también
sólo hay un condenado en el caso en el que se investigaban los correos de
Blesa, el magistrado encargado de juzgarlo, Elpidio Silva.
Pero claro, si analizáramos todo
lo que ha dicho o hecho el Partido Popular desde que accedió al gobierno
podríamos comprobar hasta donde llega la mentira constante desde la que nos han
gobernado. Han incumplido todo lo prometido en su programa. Bien es sabido que
casi nunca se puede cumplir en su totalidad un programa electoral. Pero estos les
han fallado incluso al sector más rancio del partido, con los que se
manifestaban cuando gobernaba el PSOE, cuando han dado marcha atrás a la ley
del aborto. Han llegado a decir que es el gobierno del Partido Popular el que
ha sacado a la luz el escándalo de las tarjetas opacas de Bankia cuando esto es
el resultado de una investigación de “eldiario.es”
publicada por vez primera en diciembre de 2013 y, por supuesto, sin
intervención alguna del gobierno.
Creo que cuando el líder de Podemos,
Pablo Iglesias, los llama casta se queda muy corto. Los políticos que tenemos
han venido a llenarse los bolsillos sin preocuparles para nada que en España
haya casi un 24% de la población en el umbral de la pobreza, sin importarles
que se hayan tenido que abrir los comedores escolares en verano para alimentar
a niños para los que esa iba a ser su única comida diaria, sin alarmarles que
las mismas entidades bancarias rescatadas por el gobierno sigan desahuciando a
ciudadanos de este país aún a sabiendas que esos desahucios contravienen una
normativa superior europea.
Como decía al principio, la
crisis del ébola resume perfectamente la gestión de Rajoy desde que lo
eligieron presidente. Nos deja una crisis económica, una crisis territorial,
una crisis sanitaria... Ha destruido la cultura y la educación, ha privatizado
la justicia, ha criminalizado a las organizaciones sociales... Mariano Rajoy empezó
gobernando un país con problemas y se va a ir gobernando un erial con bastantes
más.
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