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lunes, 23 de septiembre de 2013

Sigue igual

Llevaba casi dos meses sin escribir. En el fondo anhelaba que la situación hubiese cambiado un poco. Que la podredumbre que amenazaba a nuestra sociedad no siguiese avanzando. Que las noticias sobre casos de corrupción no crecieran. Pero desgraciadamente la situación no ha variado nada. Quizás haya empeorado. He llegado a la conclusión de que han convertido nuestro sistema político e institucional en algo caduco y podrido.

Nuestros gobernantes se vanaglorian que las reformas emprendidas están comenzando a dar sus frutos. Pero, probablemente, no son los resultados que necesita nuestra sociedad sino los que desde un principio ellos deseaban. Se asemejan más con el convertir nuestro país en un estado tercermundista en el que la diferencia entre ricos y pobres sea cada vez mayor. De hecho ya han conseguido a base de “reformas”, a golpe de decreto, colocarnos en la cuarta posición por la cola. “Infolibre. es” publicaba el otro día que de treinta países europeos sólo en Bulgaria, Letonia y Portugal se registran mayores diferencias entre ricos y pobres.

A nuestros políticos sólo les interesa engordar sus cuentas corrientes sin importarles, en muchísimos más casos de los deseables, que esos ingresos sean algo o muy turbios. Se da el caso que un banco al que se le han regalado 24.000 millones de euros de dinero público ha vendido a tres fondos buitres, en uno de los cuales trabaja el hijo del insigne José María Aznar, tres carteras de créditos morosos por valor de 1.353,9 millones. Nos dan resultados de sus políticas como si fuésemos imbéciles. Como cuando nos dicen que en agosto el paro bajó en treinta y una personas. Pero no nos explican que  la Seguridad Social perdió en ese mes  99.069 afiliados. Entonces ¿Realmente ha bajado el paro? O no es más cierto que buena parte de las personas que pierden su trabajo no están apuntándose de nuevo en las oficinas de empleo, ya sea porque carecen de estímulos, porque emigran, abandonan derrotados la búsqueda de trabajo o se zambullen en la economía sumergida.

Pero quizás la peor lectura de la crisis es que la sociedad está reaccionando ante esta estafa alevosa y dolosa contra las clases menos favorecidas encogida por el miedo a que todo empeore,  y esto hace que las críticas sean en cierto sentido moderadas, la crisis nos hace más conservadores.  Esto, por supuesto, beneficia al gobierno actual. Si no fuese así, nadie en su sano juicio puede explicar porque mantienen aún un 30% de la intención de voto.


Viendo que todo sigue igual o peor me acuerdo de una cita que leí el otro día: “La diferencia entre un político y un ladrón es que al primero lo elijo yo, y el segundo me elige a mí.”