Mariano Rajoy dijo ayer en Nueva
York, en el transcurso de una conferencia en la Americas Society/Council of the
Americas, “Permítanme que haga aquí en
Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiesta,
que no sale en las portadas de la prensa y que no abre los telediarios”. Y me he sentido halagado por mi presidente
del gobierno porque yo no fui a la concentración del Papa, estaba en mi casa;
tampoco lo hice a la manifestación contra el aborto, y creo recordar que
durante la manifestación de apoyo a la familia contra el matrimonio homosexual
yo estaba trabajando. Yo no era de aquellos desalmados que intentaron que sus
ideas superasen a la legislación vigente, que pretendían imponer su credo por
la fuerza. Gracias señor Rajoy, ¿o no se refería usted a los que nos quedamos
en casa entonces?
Recuerdo cuando usted decía: “¿Por qué hay manifestaciones? Pues hay
manifestaciones de millones de españoles para que el Gobierno cambie una
disparatada política antiterrorista. Y hay manifestaciones en Salamanca porque
a la gente no le gustan los trágalas. Y por eso ha habido una manifestación tan
multitudinaria como la de ayer. Y hay manifestaciones, y las habrá en defensa
del Plan Hidrológico Nacional.”. También, si hago un esfuerzo, puedo
desempolvar unas declaraciones suyas en las que decía: “En mi condición de presidente del PP y líder de la oposición, convoco a
todos los españoles a una manifestación ..... dirigida a todas aquellas personas
normales, sensatas, que piensan cosas normales, cosas razonables y sensatas. Y
que insisto, no es de derechas y ni de izquierdas, es decir, lo que pasó el
sábado es algo que pasará a la historia. Es algo de las cosas más bonitas que
yo he visto en mi vida. Es el ejercicio por millones de personas de un derecho
constitucional”. Incluso, haciendo memoria, puedo recordar cuando decía: “Yo me solidarizo con esa manifestación que
va a tener lugar el día de hoy. Espero que sea un éxito y espero que el
Gobierno deje de actuar de forma dictatorial y tratando de esa forma a la gente
por el mero hecho de no tener los diputados necesarios para condicionarlo”.
Creo que tiene usted memoria de
pez. Pero claro, quizás no sea bueno manifestarse para pedir justicia social,
igualdad o una democracia más participativa. Quizás sea mejor salir a
manifestarse con los obispos, en contra de los derechos de una minoría o por
una política antiterrorista que ahora hace usted suya, recuerde el caso
Bolinaga.
Decir, Mariano, que tampoco fui a
las manifestaciones del 15 y 25S, pero no se equivoque, eso no quiere decir que
le apoye a usted y su gobierno, ni que esté contra ellas. Sólo es el resultado,
en mi caso, de una imposición geográfica. En otros casos quizás sea la falta de
recursos económicos, provocada por su política de recortes, para financiar un
desplazamiento. En otros será la imposibilidad de ausentarse de un trabajo que
gracias a su reforma laboral se ha convertido en una relación basada en el
sometimiento, abuso y opresión. Incluso habrá quien no haya ido al ver que su gobierno ya tenía tomado el Congreso por 1400 antidisturbios e iban a tener que pagar de su bolsillo, gracias a sus recortes en sanidad, los analgésicos y linimentos necesarios tras las cargas policiales. Ya le digo, señor presidente, el no haber
acudido a las manifestaciones de este septiembre no hace que esté a favor de su
alocado e inconsistente gobierno. De hecho, desde que usted juró el cargo y
empezó a publicar cada viernes sus sucesivos y arbitrarios recortes, me puede
considerar un acérrimo enemigo. Y creo que la inmensa mayoría de esos españoles
que no se manifiestan lo que desean es que coja usted sus bártulos y a sus secuaces y
desaparezca de una puñetera vez.