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jueves, 27 de septiembre de 2012

Mariano y las manifestaciones


Mariano Rajoy dijo ayer en Nueva York, en el transcurso de una conferencia en la Americas Society/Council of the Americas, “Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de la prensa y que no abre los telediarios”.  Y me he sentido halagado por mi presidente del gobierno porque yo no fui a la concentración del Papa, estaba en mi casa; tampoco lo hice a la manifestación contra el aborto, y creo recordar que durante la manifestación de apoyo a la familia contra el matrimonio homosexual yo estaba trabajando. Yo no era de aquellos desalmados que intentaron que sus ideas superasen a la legislación vigente, que pretendían imponer su credo por la fuerza. Gracias señor Rajoy, ¿o no se refería usted a los que nos quedamos en casa entonces?

Recuerdo cuando usted decía: “¿Por qué hay manifestaciones? Pues hay manifestaciones de millones de españoles para que el Gobierno cambie una disparatada política antiterrorista. Y hay manifestaciones en Salamanca porque a la gente no le gustan los trágalas. Y por eso ha habido una manifestación tan multitudinaria como la de ayer. Y hay manifestaciones, y las habrá en defensa del Plan Hidrológico Nacional.”. También, si hago un esfuerzo, puedo desempolvar unas declaraciones suyas en las que decía: “En mi condición de presidente del PP y líder de la oposición, convoco a todos los españoles a una manifestación ..... dirigida a todas aquellas personas normales, sensatas, que piensan cosas normales, cosas razonables y sensatas. Y que insisto, no es de derechas y ni de izquierdas, es decir, lo que pasó el sábado es algo que pasará a la historia. Es algo de las cosas más bonitas que yo he visto en mi vida. Es el ejercicio por millones de personas de un derecho constitucional”. Incluso, haciendo memoria, puedo recordar cuando decía: “Yo me solidarizo con esa manifestación que va a tener lugar el día de hoy. Espero que sea un éxito y espero que el Gobierno deje de actuar de forma dictatorial y tratando de esa forma a la gente por el mero hecho de no tener los diputados necesarios para condicionarlo”.

Creo que tiene usted memoria de pez. Pero claro, quizás no sea bueno manifestarse para pedir justicia social, igualdad o una democracia más participativa. Quizás sea mejor salir a manifestarse con los obispos, en contra de los derechos de una minoría o por una política antiterrorista que ahora hace usted suya, recuerde el caso Bolinaga.

Decir, Mariano, que tampoco fui a las manifestaciones del 15 y 25S, pero no se equivoque, eso no quiere decir que le apoye a usted y su gobierno, ni que esté contra ellas. Sólo es el resultado, en mi caso, de una imposición geográfica. En otros casos quizás sea la falta de recursos económicos, provocada por su política de recortes, para financiar un desplazamiento. En otros será la imposibilidad de ausentarse de un trabajo que gracias a su reforma laboral se ha convertido en una relación basada en el sometimiento, abuso y opresión. Incluso habrá quien no haya ido al ver que su gobierno ya tenía tomado el Congreso por 1400 antidisturbios e iban a tener que pagar de su bolsillo, gracias a sus recortes en sanidad, los analgésicos y linimentos necesarios tras las cargas policiales. Ya le digo, señor presidente, el no haber acudido a las manifestaciones de este septiembre no hace que esté a favor de su alocado e inconsistente gobierno. De hecho, desde que usted juró el cargo y empezó a publicar cada viernes sus sucesivos y arbitrarios recortes, me puede considerar un acérrimo enemigo. Y creo que la inmensa mayoría de esos españoles que no se manifiestan lo que desean es que coja usted sus bártulos y a sus secuaces y desaparezca de una puñetera vez.

lunes, 24 de septiembre de 2012

De opacidad y prebendas


El Gobierno ha presentado un proyecto de Ley de Transparencia que obliga a las instituciones a publicar contratos, subvenciones, ayudas, programas anuales y organigramas, entre otras cosas. Pero en este proyecto se incluye como fórmula de respuesta a cualquier solicitud de información, sin necesidad de precisar su motivación, el silencio negativo, con lo que se acaba con cualquier señal de transparencia que la ley pudiera contener. Es decir, el gobierno de Mariano Rajoy va a promulgar una Ley de Transparencia opaca y turbia.

Pero no sólo es el gobierno, gran parte de la prensa de gran tirada sirve a los partidos políticos a costa del dinero que el pueblo paga para obtener información. La prensa española también es opaca. Este blog comenzó con un artículo titulado “¿Por qué los telediarios no nos han dado noticias de Islandia?”. Llevo días buscando un titular en alguno de los periódicos de gran tirada que hable sobre la iniciativa legislativa popular que proponía eliminar las prebendas de los políticos cesantes, y de como, la mesa de la Cámara del Congreso decidió no admitirla a trámite. Las únicas referencias que he encontrado en los grandes medios se encuentran en foros o artículos de opinión.

Cada vez gana más terreno en mi mente un pensamiento, el que la Constitución de 1978 se redactó persiguiendo las prebendas, los privilegios y la supremacía de la clase política sobre el pueblo, más que dar al pueblo mecanismos de control sobre el poder político. Cualquier iniciativa popular contra los privilegios de los políticos se dará de bruces directamente con la ley que los sustenta, la Constitución, la ley suprema del ordenamiento jurídico español. De hecho, la Mesa de la Cámara del Congreso de los Diputados decidió no admitir a trámite la Iniciativa Legislativa Popular promovida por un grupo de ciudadanos de la provincia de Ciudad Real por la que se insta a una proposición de Ley sobre “eliminación de prebendas de la clase política cesada”.  El acuerdo de la Mesa del Congreso, firmado por su vicepresidenta, Celia Villalobos, considera que no procede la admisión a trámite de la iniciativa “en la medida en que versa sobre materia cuya regulación el artículo 72 de la Constitución reserva a las propias Cámaras, en contra de lo dispuesto en los artículos 87.3 de la Constitución y 2 de la Ley Orgánica reguladora de la iniciativa legislativa popular”. Es decir se reserva a las propias cámaras el poder de decisión sobre las condiciones económicas de sus miembros, así como sobre los privilegios de los que gozan durante y después de su mandato.  

También tengo claro que el apretarse el cinturón no va por ellos. Sus discursos y declaraciones de intenciones, son pura demagogia. Lo ciudadanos les importamos un bledo. Sólo somos el instrumento del que se sirven para obtener sus privilegios. El futuro del país les importa menos que los ciudadanos. El único futuro que les quita el sueño es el suyo y el de sus adláteres. Han llegado al convencimiento de que la caja es suya y hacen con ella lo que les apetece con total impunidad. Con nosotros sólo cuentan para llenarla. Hemos llegado a un punto en el que nuestras instituciones están al servicio de los partidos, de los bancos, de las grandes empresas, de cualquiera antes que del pueblo.

Ha llegado el momento de actuar, de demostrarles que somos nosotros los que debemos decidir si queremos que sigan, los que debemos movilizarnos para conseguir una democracia real. Me viene a la mente una frase de Antonio Gala: “La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer.” Y en esta España nuestro sistema político se presenta acorazado y no convence.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Por fin un referente



Desde que este blog vio la luz, allá por el veintinueve de febrero, llevamos diciendo que el pueblo debe reaccionar, que debe tomar la iniciativa. Y cuando los ciudadanos de un país se ponen en marcha caen muros, sistemas políticos y gobiernos. Pero a la masa le hace falta un referente. Llevamos meses aguardando a alguien que conciencie al pueblo que debe empezar a luchar. Creíamos que ese líder iba a salir del movimiento 15M, pero tras un año de asambleas, reuniones y actos, hemos podido comprobar que sólo tiran de un sector de la juventud, y además, desde fuera del sistema. Y resulta que ha tenido que surgir un político de los de antes, de los de verdad, de los que hacían que los debates del congreso fuesen programas vistos en televisión, para ser el germen de el “Frente Cívico Somos Mayoría”, una especie de casa común de lo que el político andaluz calificó como una mayoría “que es en sí pero no para sí”. Es decir, una mayoría en la que forman parte "parados, precarios, mujeres que se quedan embarazadas y las ponen en la calle, los perjudicados por los ERE, aquellos que han sufrido sentencias injustas, una clase media que por fin sabe lo que es estar proletarizada y unos pequeños empresarios que ya están pasando lo que han pasado los trabajadores" pero que “no está unida” y que persigue aglutinar.

He de reconocer que en su tiempo como político activo Anguita nunca fue santo de mi devoción, y nunca vi en él la persona para luchar contra una derecha no democrática que debería haberse extinguido ya hace décadas. Pero los años no han pasado en balde por él, parece que le han dotado de la serenidad y la sabiduría que le faltó en su época, así como de una ética de la que carecen la inmensa mayoría de nuestros políticos, probada al renunciar a seguir cobrando como exdiputado y quedarse con su pensión de maestro jubilado, suficiente para vivir, según sus palabras.

El fin del Frente Cívico, que Anguita no aspira a liderar, es "hacer lo posible para que la mayoría consiga un punto de unión", pues, a partir de ahí, se puede lograr que "esa mayoría se transforme en soberanía nacional, en torno a un programa". Las bases del mismo, según Anguita, habrán de ser la Declaración de Derechos Humanos, la Carta Social Europea, la Carta de Derechos Laborales y la Carta de la Tierra, para conformar así un proyecto "en torno a cuatro principios: justicia social, democracia, ética y cultura". Anguita ha esgrimido un decálogo que ya publicó en la web del Colectivo Prometeo y que exige, entre otras cosas, salarios y pensiones mínimas de 1.000 euros, una lucha a destajo contra el fraude fiscal y la evasión de capitales, nacionalizaciones bancarias y de sectores económicos estratégicos, y una defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, entre otros. Vamos, lo que venimos denunciando desde hace meses en este blog.

Yo creo que la política debe ser compromiso y servicio público, no ventajas y prebendas. Es un derecho de los ciudadanos exigir responsabilidad y solución a los problemas de todos. Que no son los de los bancos y banqueros. La política debe ser de los ciudadanos, no de los políticos. Si empezamos por ahí y no nos conformamos con un ratito cada cuatro años o una charla en la barra de un bar, esto puede tener solución. Quizás el Frente Cívico sea el principio.

La verdad es que el Frente Cívico de Julio Anguita ya tiene más de 20.000 seguidores y cuenta con quince asambleas ya operativas. Vamos a seguir de cerca este proyecto pues parece una forma seria de luchar contra la actual clase política. Esa misma que en junio de este año y a través de la comisión del Congreso no admitió a trámite una iniciativa legislativa popular por la cual los políticos dejarían de cobrar del estado una vez terminado su contrato. Ha llegado la hora de dejar de sestear y de despertarnos cada viernes con un nuevo recorte de este gobierno. Si el punto de inflexión que necesitábamos es el Frente Cívico de Julio Anguita, bienvenido sea.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Wert y el material escolar



El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha intentado buscar una justificación a la aplicación del tipo general del IVA (ahora del 21%) a cuadernos, témperas, ceras, cartulinas, mochilas, compases y artículos semejantes, con el argumento de que "técnicamente nadie puede decir si un cuaderno (u otro producto de la lista) lo va a usar un niño de sexto de Primaria o un arquitecto que tiene su estudio". Seguidamente, Wert señaló que en cambio, "aquello que es de uso exclusivo escolar y educativo" se preservará en el IVA superreducido, como es el caso de los libros de texto o los mapas.

La verdad es que cuesta creer que sea tan tonto como aparenta. Pero quizás tiene más delito que un ministro no sepa como funciona el IVA. Habría que aclararle al señor Wert que el IVA es un impuesto al consumo, es decir, que se aplica al producto o servicio por su tipología y uso y no tiene relación alguna con la persona que consuma dicho producto o servicio. También habrá que instruirlo para que sepa, ya que parece que no lo sabe o que miente como un bellaco, que el IVA lo paga de manera efectiva siempre el consumidor final ya que los profesionales, en este caso el arquitecto del señor Wert, se lo deducen en el desarrollo de su actividad, es decir, lo descontará en su declaración trimestral, por lo que el que realmente paga el impuesto es el cliente del arquitecto. El padre del niño que dibuja el contorno de su mano con cera es el que paga el impuesto. Si este padre además es cliente del arquitecto, también pagará el IVA del material de oficina de aquel. Aunque creo que le sentaría bastante mal que le coloreasen los planos con ceras o temperas.

Pero el ministro no se paró ahí, más adelante se atrevió a decir que "Se está haciendo mucha demagogia con todo esto", afirmó y justificó la medida en última instancia por la crisis de recaudación fiscal de España, "la menor en comparación con su PIB de la UE". Crisis de recaudación a la que ha contribuido su gobierno con una amnistía fiscal. El mismo gobierno que hizo oídos sordos a la propuesta del sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) en la que se recogía una batería de medidas para recaudar 63.000 millones de euros sin tener que tocar el IVA.

Siguiendo con sus despropósitos, José Ignacio Wert, apuntó que "distinguir entre cultura y entretenimiento (también a efectos del distinto tipo de IVA) no es fácil, porque habría que establecer que se entiende como cultura y qué no". Cuando la distinción es, quizás, la más fácil de todas. Cultura es algo ajeno a usted, señor ministro.

Creo sinceramente que los gobernantes ineptos deberían tener un poco de dignidad y, al igual que los antiguos samuráis, en vez de dimitir tendrían que quitarse la vida, con lo que nosotros, los ciudadanos, mataríamos dos pájaros de un tiro. Un inepto menos y una pensión máxima y vitalicia menos a las arcas del estado. Eso sí que sería servir a la patria y sus ciudadanos. Tome nota señor Wert. Aunque pensándolo bien no íbamos a ganar para enterramientos.