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lunes, 27 de octubre de 2014

Semana negra del PP



La pasada semana fue la peor vivida por el Partido Popular desde que comenzó la legislatura en cuanto a noticias aparecidas sobre casos de corrupción. Todavía tenemos que soportar que aparezca el señor Rajoy diciendo que son “unos pocos casos puntuales que no son todos los españoles”. Por supuesto que no son todos los españoles. Son altos cargos de su partido. En la rueda de prensa celebrada tras la reunión, en Bruselas, del Consejo Europeo el presidente ha manifestado que trabaja para que “todas esas cosas se sepan”. Pero ¿Cuándo ha empezado a trabajar para eso? Porque en 2013 el juez Pablo Ruz tuvo que ordenar un registro de la sede del PP ante la falta de colaboración de esta formación política en la investigación del caso Bárcenas. Fruto de esa investigación el magistrado ha dictado un auto en el que mantiene que el Partido Popular pagó 750.000 euros “fuera de los circuitos económicos legales” para las obras de reforma en la planta baja de su sede en la calle Génova. Esa cantidad, abonada en 2006, hay que sumarla a los 960.347 euros pagados en B desde 2008 para la remodelación.


Todavía tenemos que oír los ciudadanos de boca de María Dolores de Cospedal que "El PP está escandalizado como todos, y estamos trabajando sin descanso para que no se repitan las malas prácticas del pasado" y a la siempre “presunta dudosa” Rita Barberá que "por muy duros y vergonzantes que sean algunos titulares de los medios, que siempre caen de nuestro lado, el PP es el responsable de muchas buenas noticias que salen en titulares más pequeñitos". Cada vez estoy más convencido que nos toman por tontos, de que gobiernan contra, y no para, alguien. De que siempre andan buscando enemigos procurando tener a los ciudadanos atados a través de una ley que les impida levantar la voz ante los desmanes cometidos. Cuando resulta que los que infringen las leyes son ellos. Los que jalean las medidas que se toman desde el gobierno contra parados, niños al borde del umbral de la pobreza,  desahuciados y pensionistas engañados por las preferentes, al grito de “que se jodan” o con irónicos “oooh”. Esos elogios y ánimos surgidos desde la bancada popular en el congreso ante una reforma laboral que ha convertido a los trabajadores de España en los chinos de Europa, ante una reforma educativa que prima el poder adquisitivo de los alumnos ante la excelencia, ante la congelación de los salarios, ante los recortes en educación, ante el desmantelamiento de la sanidad pública, ante la disminución de las cuantías de las becas de estudios, de comedor y transporte, ante la restricción de prestaciones sociales básicas y ante tantas atrocidades cometidas contra los que no tenían culpa de la crisis, contra los que según ustedes vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Mientras hacían que España retrocediera cincuenta años  se han llevado nuestro dinero y lo han ocultado en cuentas en paraísos fiscales o se han subido los sueldos a ustedes y a sus altos cargos o aumentan el número de sus asesores o adjudican contratos a amigos y conocidos a cambio de puestos posteriores como miembros en algún consejo de administración.


Desde hace tiempo, cada día desayunamos con un nuevo escandalo que salpica al partido en el gobierno. Hoy, sin ir más lejos, nos despertamos con la noticia de que Agentes de la Guardia Civil, a las órdenes del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, han desarrollado esta mañana una macrorredada y registros en empresas y domicilios particulares durante los que han sido detenidos el exvicepresidente de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, y varios constructores por el pago de dinero a cambio de favores políticos.


Si pensamos en las declaraciones del presidente del gobierno y del resto de dirigentes del Partido Popular resulta que son los líderes de la transparencia y la honradez, así como el azote de los corruptos, y que gracias a ellos están saliendo a la luz los últimos casos de corrupción . Pero quizás habría que preguntarles cómo pueden evitar que se produzca la corrupción cuando es algo que, según esas manifestaciones, no existe en su partido.


Pero para mí lo más dramático es que a pesar de todos los casos de corrupción que están saliendo a la luz, a día de hoy aún existe, según el último sondeo difundido por Telecinco, un 28 % de la población dispuesto a votarles.

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