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jueves, 9 de enero de 2014

¿La igualdad ante la ley se mide en folios?



Sabiendo que la justicia en este país no parece ser igual para todos, creo que el juez Castro ha sido honesto y valiente con la citación como imputada a Cristina de Borbón.

La argumentación esgrimida y exhibida por el juez hace que sintamos vergüenza al tener que argumentar la imputación con 227 folios, tantos como para presentar una novela al premio Planeta. Probablemente hubiese bastado con un sencillo párrafo en una diligencia para cualquier otra persona de sangre no real.

Considero un insulto a la inteligencia de los ciudadanos argumentar, como pretendían el fiscal y el defensor de la infanta, que el papel de Cristina en la sociedad Aizoón era el de un simple jarrón decorativo. Y resulta, al menos, chocante que una persona  Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense, con un master en Relaciones Internacionales de la Universidad de Nueva York, embajadora de Buena voluntad de la ONU, que ha ocupado desde 2005 hasta 2013 el cargo Directora del Área Social de la Caixa y que ha sido encargada por la Fundación La Caixa desde 2013 para coordinar sus programas con agencias de la ONU, se limite a firmar y mirar hacia otro lado. De hecho se conocía por la prensa que  Cristina de Borbón cargaba a Aizoón gastos como viajes de vacaciones, comuniones, ajuar para el hogar, muebles, libros infantiles, comidas o, como figura en la página 136 del Auto de imputación, "un curso de baile de salsa y merengue prestado en el domicilio familiar". También, siempre según testimonios directos, participó en la contratación de empleados del hogar familiar del matrimonio como trabajadores de Aizoon S.L.

Lo que resulta totalmente repugnante en una sociedad que se hace llamar democrática es el que un juez tenga que argumentar su rechazo a "poner especial cuidado" a la hora de imputar a personalidades públicas o institucionales. Al igual que lo es que los propios estamentos jurídicos y políticos aparezcan como obstáculos que deba salvar el juez Castro para que Cristina de Borbón acuda a declarar como imputada. Pero hay algo a favor del Magistrado. Primero la indignación del pueblo que mira y espera la actuación del fiscal, que ya actuó como defensor de oficio. Y segundo que el mundo entero está pendiente de la imputación de la infanta, y tengo la impresión de que sólo la presión popular puede hacer posible que la esposa florero llegue a juicio. Quizás lo más conveniente para la monarquía y para el sistema sea que acuda a declarar. Ya buscarán más adelante la forma para que salga de rositas. Si no la salva la Audiencia Provincial de Palma, lo hará el Fiscal Anticorrupción o cualquier otra instancia superior. Y claro, como último recurso siempre les quedará el indulto. Pero mientras tanto tienen que hacer que parezca que la democracia funciona. Esto no es más que una manera de contener la indignación y la rabia del pueblo. Incluso a los delincuentes de postín, los que se codean con los políticos y suelen ser beneficiarios de sus indultos, les interesa que parezca que el sistema funciona equitativamente.

Ansío y deseo que este caso, termine como termine, sea el detonante para que el pueblo se harte de tanta corrupción, de tanta impunidad y de tanto abuso y comience a exigir un cambio en el modo de gestionar y, como consecuencia, un cambio a un modelo democrático no sólo de nombre.