En 1972 Carl Bernstein y Bob
Woodward, periodistas del Washington Post, sacaron a la luz el robo perpetrado
en el Comité Nacional del Partido Demócrata, en el complejo de oficinas
Watergate, en Washington, D.C.. La investigación llevada a cabo por ambos
periodistas sirvió para desenredar una compleja maraña cuyos hilos apuntaban a
la Casa Blanca a través del Comité para la Reelección del Presidente (CRP) de
Richard Nixon. Todo esto trajo consigo que, el 27 de julio de 1974, la Cámara
de Representantes iniciara un proceso de “impeachment”, que es el mecanismo por
el que se puede procesar a un alto cargo público. Nixon presentó su dimisión
mediante un mensaje televisado el 8 de agosto de 1974 antes de terminar el
proceso, abandonando desde ese momento sus funciones como Presidente de los
Estados Unidos y saliendo de la Casa Blanca con su familia al día siguiente.
Todo esto ocurría hace cuarenta años, cuando aún aquí conocíamos la democracia
por referencias o por las películas que el régimen no censuraba.
Cuatro décadas después, en
España, el diario “El mundo” publica que en el Partido Popular, su extesorero, Luis
Bárcenas, pagó durante años sobresueldos en negro a parte de la cúpula del PP.
Asegurando también que las cantidades que contenían los sobres, en los que se pagaban
esos extras, oscilaban entre los 5.000 y los 15.000 euros mensuales. Las
reacciones de los dirigentes del Partido Popular ante la noticia fue la misma
en todos, “no me consta, no me consta”.
Su secretaria general, María Dolores de Cospedal, se atrevió a decir que se
harían dos auditorías, una interna y otra externa, para demostrar que en el
partido no había caja B. Es decir, nos dan una respuesta para tontos. Buscar en
una contabilidad oficial indicios de otra oculta es como ir a pescar tiburones
en una piscina pública. Incluso el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, dijo
que Bárcenas ya no era militante del partido, pero el día 18 de enero “eldiario.es” publicaba
que “El partido sigue pagando a Bárcenas
secretaria, teléfono, coche oficial y parking”. Sólo les faltó decir que
los sobres los repartía Zapatero.
Hoy, nos despertamos con que el
diario “El País” difunde fotocopias de apuntes de las cuentas secretas de
Bárcenas. Desde entonces se han sucedido desmentidos tanto del extesorero como
desde los dirigentes del Partido Popular. También se ha publicado que desde el
entorno de Bárcenas se acusa al exdiputado popular y antiguo abogado de Luis
Bárcenas, Jorge Trías de filtrar dichos apuntes. De nuevo ha debido salir María
Dolores de Cospedal a dar la cara, menudo trago, y desmentir lo publicado en “El País”. Y sigue tratándonos como
tontos cuando dice que esos apuntes no son la contabilidad del Partido Popular.
Por supuesto que no lo son. Nadie ha dicho ni ha publicado que lo sean.
El problema que tiene el Partido
Popular es que el Presidente del Senado, Pío García Escudero, admite que
devolvió al PP el crédito en cinco pagos de un millón de pesetas que figuran en
los apuntes de Bárcenas difundidos por “El País”, con lo que comienza a dar
veracidad a las cuentas difundidas por el diario.
Mientras vamos conociendo datos y
noticias de toda esta trama, yo echo de menos a dos personas y me pregunto
dónde están el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, y el juez que comenzó
a tirar de la manta en esta trama de corrupción. El primero, desaparecido para
sus ciudadanos, sólo habla fuera de España. El segundo es, de momento, el único
condenado del caso Gürtel.
Hay muchas cosas que no me gustan de los norteamericanos pero en democracia quizás puedan darnos algunas lecciones.