El otro día me crucé con unas
declaraciones que hizo Mariano Rajoy en su visita a Afganistán el pasado veintidós
de diciembre en las que decía: “Es un
momento difícil. Si todos trabajáramos con empeño, cumpliéramos con nuestras
obligaciones y dijéramos: voy a hacer lo que yo tengo que hacer sin importarme
lo que hagan los demás, las cosas irían mejor”. Y, claro, viendo lo que
dice nuestro presidente no me extraña nada el sentido de sus decisiones, de sus
decretos de los viernes o de su manera de gobernarnos. Porque está claro que no
te han importado un bledo los desahuciados, los parados, los funcionarios, los
pensionistas, las familias sumidas en la pobreza, los estafados por las
preferentes y un cada vez más largo etcétera, a la hora de recortar siempre a los mismos. A
la hora de sacarnos billete de regreso a la España caciquil donde muchos de los dirigentes de tu partido
hunden sus raíces. Esa España que durante treinta y cuatro años habéis visto
amenazada por el Estado del Bienestar.
El problema es que volvemos a
repetir lo de siempre, que queremos que pongas todo el “empeño” del que hablas en recortar políticos, en suprimir instituciones
inservibles como el Senado, en liquidar empresas publicas ruinosas que sirven
de hábitat a los allegados y enchufados de los políticos, en recortar sueldos
de privilegio y prebendas, en recuperar los miles de millones robados por unos
y otros, en que la banca pague su agujero y no deba hacerlo el pueblo, en fin, en tomar decisiones que no
recaigan en nuestros discapacitados que están muriendo de angustia y asfixia
desde que aplicaste los recortes en dependencia. Pero, sobre todo, que no
afecten a nuestros mayores con recortes que dañan sus pensiones y derechos, obtenidos justamente y pagados con largos años
de trabajo. Ese término del que la inmensa mayoría de políticos españoles desconoce
su significado.
Y, curiosamente, son nuestros
mayores los que pueden enseñarte, Mariano, el verdadero significado de la
palabra “empeño”. Ellos que deberían
disfrutar de una agradable jubilación han tenido, en más ocasiones de las deseables, desde que empezó
la crisis, que poner todo su “empeño”
en mantener con su bien ganada pensión, su casa, la de sus hijos y, en
ocasiones, también las de sus nietos. Eso, Mariano, sí que es “empeño” y no lo que quiere hacer tu
ministra de trabajo, Fátima Báñez, con sus pensiones. Esa señora, que prefiere
ir de cóctel en vez de a una reunión de ministros de empleo de la UE, quiere
vincular la revalorización de las pensiones con el IPC europeo y excluir de
dicho índice el precio de los carburantes, con lo que el mandato legal para
ajustar las pensiones al IPC va a pasar a la historia.
Por favor, Mariano, cuando hables en el extranjero, ya
que aquí pareces ser sordomudo, cuida los términos que utilizas. Al menos, no
hables de “empeño”, sobre lo otro que
dijiste ya lo sabíamos, has hecho lo que has creído sin importarte un ápice los
demás.
Creo que nosotros deberíamos poner todo nuestro "empeño" en intentar que estos desalmados se vayan antes de los cuatro años porque sino van a dejar España como un erial.
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