Imagen

Imagen

martes, 8 de enero de 2013

Empeño



El otro día me crucé con unas declaraciones que hizo Mariano Rajoy en su visita a Afganistán el pasado veintidós de diciembre en las que decía: “Es un momento difícil. Si todos trabajáramos con empeño, cumpliéramos con nuestras obligaciones y dijéramos: voy a hacer lo que yo tengo que hacer sin importarme lo que hagan los demás, las cosas irían mejor”. Y, claro, viendo lo que dice nuestro presidente no me extraña nada el sentido de sus decisiones, de sus decretos de los viernes o de su manera de gobernarnos. Porque está claro que no te han importado un bledo los desahuciados, los parados, los funcionarios, los pensionistas, las familias sumidas en la pobreza, los estafados por las preferentes y un cada vez más largo etcétera,  a la hora de recortar siempre a los mismos. A la hora de sacarnos billete de regreso a la España caciquil donde muchos de los dirigentes de tu partido hunden sus raíces. Esa España que durante treinta y cuatro años habéis visto amenazada por el Estado del Bienestar.

El problema es que volvemos a repetir lo de siempre, que queremos que pongas todo el “empeño” del que hablas en recortar políticos, en suprimir instituciones inservibles como el Senado, en liquidar empresas publicas ruinosas que sirven de hábitat a los allegados y enchufados de los políticos, en recortar sueldos de privilegio y prebendas, en recuperar los miles de millones robados por unos y otros, en que la banca pague su agujero y no deba hacerlo el  pueblo, en fin, en tomar decisiones que no recaigan en nuestros discapacitados que están muriendo de angustia y asfixia desde que aplicaste los recortes en dependencia. Pero, sobre todo, que no afecten a nuestros mayores con recortes que dañan sus pensiones y derechos, obtenidos justamente y pagados con largos años de trabajo. Ese término del que la inmensa mayoría de políticos españoles desconoce su significado.

Y, curiosamente, son nuestros mayores los que pueden enseñarte, Mariano, el verdadero significado de la palabra “empeño”. Ellos que deberían disfrutar de una agradable jubilación han tenido,  en más ocasiones de las deseables, desde que empezó la crisis, que poner todo su “empeño” en mantener con su bien ganada pensión, su casa, la de sus hijos y, en ocasiones, también las de sus nietos. Eso, Mariano, sí que es “empeño” y no lo que quiere hacer tu ministra de trabajo, Fátima Báñez, con sus pensiones. Esa señora, que prefiere ir de cóctel en vez de a una reunión de ministros de empleo de la UE, quiere vincular la revalorización de las pensiones con el IPC europeo y excluir de dicho índice el precio de los carburantes, con lo que el mandato legal para ajustar las pensiones al IPC va a pasar a la historia.
 
Por favor, Mariano, cuando hables en el extranjero, ya que aquí pareces ser sordomudo, cuida los términos que utilizas. Al menos, no hables de “empeño”, sobre lo otro que dijiste ya lo sabíamos, has hecho lo que has creído sin importarte un ápice los demás.

1 comentario:

  1. Creo que nosotros deberíamos poner todo nuestro "empeño" en intentar que estos desalmados se vayan antes de los cuatro años porque sino van a dejar España como un erial.

    ResponderEliminar