Durante
el fin de semana he leído que, según una encuesta de Metroscopia, un 63% de los
encuestados cree que desde que estalló la crisis ha crecido la corrupción
política. Pero quizás el dato más preocupante es que el 95% de los
participantes en la encuesta asegura que los partidos políticos tienden su
manto protector sobre los acusados de corrupción. Y es que es muy alarmante que
la corrupción, el fraude y los políticos superen a la sanidad y la educación en
la lista de las diez preocupaciones de los españoles. Yo creo que casi el 100%
de los encuestados piensa que a los políticos les sale gratis ser corruptos.
Lo que
hasta hace poco era un secreto a voces ha derivado en cientos de causas
judiciales abiertas pero, curiosamente, no conozco ningún caso en el que se
haya devuelto el dinero sustraído o desviado de las arcas públicas. Y
precisamente ahora, después de 16 años, UDC ha reconocido haberse financiado
ilegalmente y se ha comprometido a devolver el dinero recibido. Pero lo hace en
una sede judicial para conseguir un pacto que rebaje la pena a los imputados y
eludan la cárcel y, además, evitar que
su líder, Josep Antoni Durán Lleida, tenga que declarar como testigo ante un
juez. Aun así Durán y su partido han ido más allá que los demás y han devuelto
algo, aunque el consuelo nos parece pobre porque los culpables siguen yéndose
de rositas.
Muchos de
los casos de corrupción cometidos en nuestro país quedan en el limbo, se
pierden entre papeleo, prescriben o el retraso de la justicia hace que nos
olvidemos de ellos. No se debe permitir que políticos corruptos después de que
se descubra su implicación en algún caso de corrupción vuelvan a la actividad
política como si nada hubiera pasado, dejando que el paso del tiempo limpie sus
nombres. Y lo peor es que va a más. Cada día son más casos y cada vez lo hacen con
más descaro.
Llegados a este punto quizás deberíamos preguntarnos
si el pueblo, que sigue votándolos, es también culpable de que ocurran y sigan
ocurriendo casos de corrupción en nuestro país. Cuando pienso en esto, recuerdo
haber leído que en la conferencia de Yalta, cuando los Aliados preparaban la
ocupación de los inminentes vencidos, Josef Stalin planteó como irresoluble el
problema de diferenciar la responsabilidad de los crímenes de los dirigentes
nazis y la del pueblo alemán en su conjunto, considerando que aquellos no
hubieran podido alcanzar el poder ni mantenerse en él sin el apoyo popular, ni
llevar a la práctica sus crímenes sin, al menos, un cierto grado de connivencia
de una parte de la población germana. Pero el considerar también a la sociedad
como culpable o como cómplice, por su apoyo a los partidos, de los casos de
corrupción es hacer un enorme favor a los políticos corruptos. Ellos, los
políticos, que han montado un sistema que favorece la corrupción, son los
únicos responsables de ésta y cuando se les apunta con el dedo recurren a
argumentos canallas como que "la
culpa es de la gente", "el poder corrompe", "es el precio que hay que pagar por la libertad", en
definitiva, justificaciones torpes para los tontos en los que han intentado
convertirnos.
Quizás hemos llegado al punto que los políticos
buscaban, y es que en España un 30% de los electores no sabe distinguir entre
un Sindicato y un Partido Político, el 92% de los que se preocupan en ir a
votar no sabrían decir quién es el segundo nombre de la lista a la que han
otorgado el voto, casi el 95% de los votantes no leen o desconocen el programa
del partido al que votan. Sólo un 25% del censo conoce el sistema de asignación
de escaños que se usa en nuestro país. Un 60% de la población reconoce que no
entiende a los políticos. El 82% de los inscritos en el censo electoral
desconoce cuál es su circunscripción electoral, así como cuantos representantes
se eligen en ella.
He leído en internet que alguien decía
que se debería formar un "Tribunal de Nuremberg de los corruptos"
juzgándolos a todos en la mismo sala y en directo. Quizás fuese una manera instructiva de recuperar a todos esos ciudadanos que ven los juzgados de nuestra
nación como los paraísos de los delincuentes adinerados y de los políticos
corruptos. Y es que alguien escribió que a la cárcel en este país es más fácil
enviar a los honrados porque es más barato y se necesita menos espacio.
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