Acabo de leer que el Partido
Popular ha demandado a Izquierda Unida por “ofender
al pueblo español” con su querella por los “papeles de Bárcenas”. Me parece increíble y de una desvergüenza
que roza la obscenidad.
En febrero pasado Izquierda
Unida, Ecologistas en Acción, la Asociación Libre de Abogados (ALA), Los Verdes
y Justicia y Sociedad presentaron una querella contra Luis Bárcenas, Alvaro
Lapuerta, Federico Trillo, Rodrigo Rato, Pablo Crespo y Ángel Acebes, por la
trama de los sobresueldos en el Partido Popular. además de a los constructores José
Luis Sánchez Domínguez (Sando), Manuel Contreras (Azdvi), Juan Villar Mir
(OHL), Luis del Rivero (Sacyr-Vallehermoso), Alfonso García (Constructora
hispánica), Juan Manuel Fernández Rubio (Aldesa), José Mayor Oreja (FCC) y
Antonio Vilella (Grupo Rubau) que aparecían en la supuesta contabilidad B de
Luis Bárcenas como donantes a las arcas del partido que preside Mariano Rajoy y
a los que el Partido Popular hizo adjudicaciones por un valor total de 12.281
millones de euros.
Ahora el PP demanda a las cinco
organizaciones que presentaron la querella argumentando que esta "ofende al pueblo español",
que es “populista” o que genera "un clima de confrontación".
Viendo esto creo que la tomadura de pelo de la que estamos siendo objeto por
parte de los miembros del Partido Popular es descomunal. Los que además de
dedicarse a mentir al pueblo español, como Cospedal “La diferida”, nos hacen pagar sus desmanes y los de los bancos,
tienen la desfachatez de demandar a quienes denuncian a los que abusan, roban y
estafan al pueblo español. Después saldrá, probablemente González Pons a
intentar convencer a los ciudadanos que lo que hace su partido es lo correcto.
Sí, como intentar convencer a los jóvenes que irse a trabajar a Finlandia,
Alemania o a cualquier otro país de la Unión Europea no es irse al extranjero.
O para explicar, que todavía no lo ha hecho, porque cobra del Congreso de los
Diputados una dieta para pagar una casa en Madrid que ya le paga el Partido
Popular por vivir en una vivienda propiedad de la trama Gürtel.
Creo que generar un clima confrontación
es tomar medidas contra el pueblo al que dices representar sin contar con su
opinión. Como también pueden producir ese efecto de enfrentamiento el quitar
derechos a los pobres para favorecer a políticos, bancos y ricos. Que alguien presente
una demanda por las sospechas de supuestos sobresueldos y contratos públicos
amañados es, no sólo esperable, sino una obligación ética y moral que debería
haber sido secundada por muchas más organizaciones.
Lo que no se puede considerar ni
ético ni obligación moral es el ofrecer protección a gente que se ha
enriquecido a la sombra de las siglas de un partido. O indultar por su
pertenencia a ese selecto club a los que por ese u otros motivos han sido
condenados. Eso no sólo no es ético, es inmoral. En un verdadero país
democrático cuando hay sospechas más que fundadas de que un partido se ha
financiado ilegalmente, lo normal y lo ético es que esa organización sea
denunciada. Porque la verdadera ofensa para un pueblo es que un partido
político al que ha votado la mayoría de un país gobierne de espaldas a sus
votantes e intente defender a los que, desde su seno y amparándose en sus
siglas, han robado al pueblo al que se deben.
En cualquier país civilizado
ponerse del lado de los corruptos desautoriza a cualquier político y le hace
merecedor de ser inhabilitado política y socialmente. En España la corriente de
moda parece ser otra y consiste en legislar para encarcelar o sancionar a todo
el que no está de acuerdo o disiente de las medidas tomadas por el gobierno.
Últimamente sólo pienso en una
cosa: El pueblo español históricamente siempre ha tardado en reaccionar y
ponerse en movimiento ¿Hasta cuándo va a aguantar ahora?