Buceando por internet he descubierto un artículo magistral sobre
las incongruencias que se producen en la aplicación de la nueva regulación
sobre corrupción. Total que leo el escrito y busco el texto literal del
artículo 14 de La Constitución Española de 1978 que dice así: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin
que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo,
religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o
social.” Mal empezamos. Que yo recuerde hasta la tonadillera del alcalde
marbellí fue, al menos, conducida a declarar a dependencias judiciales.
Vuelvo de nuevo al artículo y descubro que el Servicio de
Formación Continua de la Escuela Judicial en un curso sobre “La nueva
regulación de la corrupción”, recuerda a los asistente que el Tribunal Supremo en
su sentencia del 22 de julio de 2011, que crea jurisprudencia y es considerada
fuente del derecho, sobre blanqueo de capitales, condena “como cómplices a los cónyuges
de quienes han acumulado grandes sumas de dinero sin justificación en breve
periodo de tiempo, colaborando con ellos en la constitución y posterior puesta
en funcionamiento de las empresas, de las que también eran titulares, sin un
especial protagonismo en la comisión del delito”. Toma ya. ¿Y ahora qué?
El yerno del rey, Iñaki Urdangarín, aparece imputado por su
presunta participación en la trama del Instituto NOOS, entidad sin ánimo de
lucro, en el que ocupaba el cargo de presidente. Sigo leyendo sobre la noticia
y descubro que la suma captada por el
Instituto NOOS podría ascender a diecisiete millones de euros. También leo que
su esposa, la infanta Cristina, era miembro de la junta directiva del Instituto
NOOS. Bueno, pienso, yo soy miembro de mi comunidad de vecinos y nunca me
enteró de las decisiones que toman. Pero también descubro que es propietaria
del 50% de Aizoon, sociedad patrimonial de la que Urdangarín posee el otro 50%.
La cosa se complica, ¿Qué mujer no se entera de todo el dinero que entra en la
casa? A lo mejor es que ella nunca le preguntó - cari, ¿Tú cuánto ganas?, y por eso no le pareció extraño que el
palacio de Pedralbes costara 7 millones de euros y el arreglo de la casita al
menos unos 80.000 euros, de lo más normal. Como su Iñaki trabaja para
Telefónica, es normal que ella pensara que ganaba ese dineral, tal y como nos
roba Telefónica al resto de los mortales….
Sigo leyendo y descubro que ni el fiscal ni el juez van a citarla
porque “sería estigmatizarla gratuitamente”. ¡Que se lo digan a la Pantoja o a
Maite Zaldivar!
Total que me pongo de nuevo a pensar en el artículo 14 de La
Constitución Española de 1978. Y aquí estoy
¿Y tú que piensas?
Pues está claro que no se va a mover de su casa,todos hasta el momento la han exculpado. Yo creo que no la van a llamar ni de testigo
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