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jueves, 8 de marzo de 2012

MONARQUÍA VERSUS REPÚBLICA


De guapo a ladrón, de pedirle un beso a tirarle un huevo, de quererlo como novio de la niña a odiarlo más que a los guiñoles del plus francés. El caso Urdangarín ha demostrado una vez más el carácter de los españoles capaces de llorar con desconsuelo en un velatorio  y a continuación reírnos de un chiste mientras tomamos un vino en el bar de enfrente.
Pero Iñaki no es sólo un famoso más que tiene problemas con la justicia. No se trata de un banquero engominado  o de un político  y su tonadillera. Urdangarín es sobre todo el marido de la princesa, el yerno del rey.  Que en momentos de crisis económica a un miembro de la familia real se le tome declaración en un juzgado por el destape de una red para ocultar cobros, asesta un duro golpe a una institución como la monárquica que depende y mucho de la opinión que sobre ella tienen sus ciudadanos.
Recordemos que la vuelta a la monarquía supuso en España el fin de una larga dictadura y el inicio de un período democrático que es considerado como uno de los más fructíferos de nuestra convulsa historia. Hasta tal punto la figura del rey Juan Carlos ha sido determinante en este proceso que hasta los políticos republicanos se proclamaban no monárquicos pero sí “juancarlista”. Durante años el rey y su familia han estado a salvo de críticas y especulaciones, pero en los últimos años parece que la tendencia está cambiando. La prensa escrita, la telebasura y las revistas satíricas tratan continuamente temas de la realeza y ya las voces que la cuestionan empiezan a ser tan notorias como la aparición de banderas tricolores en las manifestaciones. Más de 30 años después de la restauración borbónica en España, empieza a surgir un creciente movimiento republicano que cuestiona el sistema político vigente. ¿Está en crisis la monarquía española? ¿Es posible una vuelta a la república? ¿Qué diferencia hay, para una persona del común, en que el modelo de estado sea monárquico o republicano?
Los que  defienden la monarquía entienden que tal debate no ha lugar pues la monarquía fue aprobada por la inmensa mayoría de los españoles en la constitución del 78. Argumentan también que el futuro heredero puede ser enseñado desde muy joven para asumir tareas y compromisos que les permitirá adquirir las responsabilidades propias de su cargo de manera eficaz. Señalan, que económicamente es más rentable que la mayoría de las repúblicas de nuestro alrededor, que siempre un rey será más imparcial que un político y que el hecho de votar no significa que el votado sea el mejor, señalando como ejemplo a figuras históricas como Hitler.
Los que defienden la república estiman que a diferencia de una monarquía, en una república el jefe de Estado es elegido democráticamente por el pueblo. Esta “insignificante” diferencia significa que nadie hereda legalmente ningún privilegio por el simple hecho de nacer en una familia concreta. En una república TODOS los ciudadanos son iguales, al menos en teoría, ante el Estado. Entienden como  evidente que la institución monárquica es intrínsecamente injusta y antidemocrática.
¿Debemos cambiar? ¿Para qué cambiar? . . . . . . . . . 
  Ahora te toca opinar a ti.

3 comentarios:

  1. Probablemente en una república no exista una partida de gastos con cargo a los presupuestos generales del Estado, de ocho millones de euros para disfrute del presidente de la república y su familia

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  2. Lo que está claro, es que en España las dos Repúblicas fueron un DESASTRE. Y eso de que elegimos democráticamente...:tururú. Listas cerradas y bloqueadas por partidos políticos y con circunscripciones electorales al gustos de los partidos mayoritarios y nacionalistas.¿Encima nos cargamos lo poco que más o menos funciona?

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  3. El caso es que no funciona. Ya no tiene sentido en el siglo XXI, en el período de paz más largo que hemos tenido en España, y en democracia. Puede que las dos repúblicas anteriores acabaran siendo un desastre, pero también la monarquía lo ha sido en otros países (véase Francia), y están más que bien sin ella. Lo que no funciona es que yo tenga 25 años, sepa inglés y tenga una carrera y no tenga futuro en este país, y que la prole de las infantas y del príncipe tenga ya el futuro resuelto sólo por haber salido de reales úteros.

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