Al
juez Garzón se le juzga y expulsa de la carrera Judicial por unas escuchas
ilegales realizadas con el fin de evitar destrucción de pruebas y fugas de
dinero en el caso Gürtel. Las escuchas fueron solicitadas por la policía y dos
fiscales anticorrupción. Esas mismas escuchas fueron posteriormente prorrogadas
por el juez Santiago Pedraz, quien sustituyó a Garzón en la instrucción de la
causa. Muchos otros Jueces han ordenado escuchas que se han declarado ilegales,
y sin embargo no se les ha condenado por prevaricación. Por cierto, a los
acusados del caso Gürtel todavía no se les ha juzgado, sin embargo al juez que
comenzó a instruir la causa ya se le ha sentenciado. Curiosa la rapidez ¿no?
Jaume
Matas es condenado a 6 años y un día y no va a la cárcel en espera del recurso
a su sentencia, pese a que hay instrucciones de la fiscalía general del estado
que en todos los casos con sentencias superiores a 5 años se pida
encarcelamiento. Sin embargo, el chofer de del ex director general de trabajo
de la Junta de Andalucía en el caso de los ERES falsos, declara y va a la
cárcel en preventiva, así, del tirón y sin estar juzgado ni sentenciado.
El
caso Tous, en el que el yerno de la famosa pareja de joyeros mata a un
asaltante del chalet de sus suegros, el jurado popular declara inocente al
acusado. Al año siguiente, el tribunal Superior de Justicia de Cataluña ordena
repetir el juicio porque considera que el
veredicto de inocencia del jurado popular es "insuficiente y/o arbitrario".
En Valencia, un jurado popular absuelve a Francisco Camps, pero hasta el
momento nadie dice que esa sentencia sea insuficiente y/o arbitraria, pese a
que todo el mundo pudo escuchar las vergonzosas y acusadoras grabaciones de las
conversaciones entre los imputados.
En
el caso Urdangarín, se llama a declarar y se imputa a la esposa de Diego
Torres, el socio de Iñaki. La esposa de Iñaki Urdangarín ni está ni se le
espera. Es más, hoy mismo el propio
Duque de Palma, a través de un comunicado, defiende la inocencia de la infanta
ante los ataques espurios del sindicato Manos Limpias (que ejerce la acusación
popular y pide que se impute a la
infanta). Diego Torres ha pedido para su mujer el mismo trato que se le ha dado
la Infanta, pero “nasti de plasti”. Lo mismo hubieran querido para sí Maite Zaldivar o Isabel Pantoja, por poner
algún ejemplo entre los muchos casos en que las esposas de encausados por
corrupción fueron, al menos, llamadas como testigos. En este caso hay otros
muchos aspectos, cuando menos llamativos, el hecho de que se grabaran todas las
declaraciones excepto la de Urdangarín, o el permiso concedido por el juez para
que Iñaki entrara en automóvil al juzgado y no andando como el resto de los
encausados y testigos, aunque finalmente lo hizo a pie, aconsejado por una
empresa de imagen.
Con
estos ejemplos, no es mi intención hacer demagogia, ni atacar al poder
judicial, ni mucho menos pretender que cuando algo no me gusta es intrínsecamente
malo, pero a nadie se le escapa que con estos ejemplos la justicia en España no
parece ciega, sino miope. Puede ser que yo no entienda las sutilezas o el trasfondo
del derecho ni la jurisprudencia, puede ser que yo sea un lego en leyes o simplemente
un ignorante consumado. Por eso me gustaría que la institución Judicial me
ilustrara y me hiciera comprender que esas disparidades a la hora de juzgar o
tomar medidas son justas y que todos seguimos siendo iguales ante la ley. Que todo son apreciaciones mías porque soy muy
desconfiado. Por favor explíquemelo, ¡Porque, por mi madre que no lo entiendo!
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