Hoy comienza su andadura la
denominada Ley Sinde, que regula contenidos y descargas en internet. Una
imposición de Estados Unidos al gobierno español, en un principio al del PSOE y
ahora al del PP.
Si en política económica,
nuestros gobernantes hincan la rodilla ante las órdenes, que no directrices, de
Alemania y Francia, con una subida de impuestos equivalente al régimen fiscal
de Suecia pero con uno de los salarios mínimos, ahora congelado, más bajos de
la Unión Europea. En materia de protección intelectual se siguen las órdenes
provenientes de Washington. Igual que el
gobierno de Estados Unidos sigue las directrices de las grandes distribuidoras
de contenidos audiovisuales.
Según los cables remitidos por la
embajada estadounidense a su gobierno, esta historia viene de lejos.
Ya en 2007 la Embajada no estaba
contenta con nuestra regulación en materia de protección intelectual. Así que
programa un plan a varios años vista, que requerirá la atención especial de la embajada
y de otras agencias gubernamentales en Washington. El plan consiste en
presiones a todos los niveles. El objetivo es que el Gobierno apruebe primero
una ley para avisar a los usuarios que están descargando contenidos con
copyright y, posteriormente, apruebe la legislación para cortar el acceso.
Tienen en cuenta las elecciones de 2008: antes de ellas el gobierno no tendrá
margen de maniobra, y tras ellas creen que sólo hay un periodo de un año para
la aprobación de medidas impopulares.
En los telegramas, publicados en
su día por el diario “El País”, la embajada
estadounidense en Madrid muestra su disconformidad con, entre otras, los
siguientes puntos:
- La interpretación que los jueces españoles hacen de las leyes en los casos que han llegado a los juzgados es contraria a los intereses estadounidenses. Por lo que en los cables la Embajada muestra su frustración con el poder judicial español.
- La circular emitida en 2006 por la Fiscalía General del Estado, especificando que el intercambio de obras vía P2P, y sin ánimo de lucro, no es delito.
- La Embajada aboga por la supresión del canon digital, citando la voluntad del PP en el mismo sentido.
También se habla en dichos cables
de que en nuestro país existe una muy escasa oferta para descargas legales.
Ya en 2008 se incluye a España en
el informe 301, bajo la sugerencia de la Embajada en Madrid. Este informe es
una lista de vigilancia de los países con más descargas de contenidos con
copyright, confeccionada por la Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual
(IIPA), que incluye a la Business Software Alliance (BSA), la Motion Picture
Association of America (MPAA) y la Recording Industry Association of America
(RIAA).
Obama toma posesión de sus
funciones como 44º presidente de los Estados Unidos el 20 de enero de 2009, y a
partir de ese momento la presión sobre el gobierno español será cada vez más
fuerte, ante un ejecutivo que pierde credibilidad y fuerza a marchas forzadas
en su enfrentamiento con la crisis.
El despacho de la Embajada de Madrid
del 6 de octubre de 2009 relata la reunión con la Cámara de Comercio Americana
de Francisco Ros, Secretario de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la
Información del Ministerio de Industria. Ros les informaba que el gobierno
anunciaría una serie de medidas contra las descargas en poco tiempo. Estas
consisten en regular sólo la persecución
de páginas webs de enlaces, y una moratoria de un año para los usuarios
particulares, que ya pagaban un canon digital en cualquier aparato electrónico
que compraban, que eliminaba la presunción de inocencia y que quizás legitimaba
sus descargas.
Del contenido de los siguientes despachos
de la Embajada queda bastante claro que la Ley Sinde es un acuerdo entre la
Coalición de Contenidos, Redtel y los ministerios de Cultura e Industria,
quienes han acordado una vía administrativa para bloquear los sitios web. En
estos despachos, la única voz discordante es la de Francisco Ros que se opone a
la vía administrativa, y que es relevado de la Secretaría de Estado en junio de
2010.
Una vez eliminada la voz
discordante todo se precipita y el gobierno, de nuevo arrodillado a los
requerimientos de Estados Unidos, desarrolla la Ley Sinde que permite el cierre
de una página web en sólo cuatro días por la vía administrativa. Una ley que
habilita al gobierno a perseguir, censurar y cerrar todo aquello de Internet
que no gusta al poder. Una ley que el nuevo Gobierno del Partido Popular ha
hecho prácticamente suya tal y como era, ya que viene de perlas al talante
mostrado con el resto de temas salidos hasta el momento del Ejecutivo, léase
recortes salariales y reforma laboral.
¿Se cerrarán también páginas que los tribunales españoles ya han declarado legales?
¿Se cerrarán también páginas que los tribunales españoles ya han declarado legales?
Lo que no sabemos aún es si en el
tema de los presupuestos tirará más Angela Merkel o el ánimo del Partido
Popular de gobernar por primera vez en Andalucía. Mientras esperamos, la economía española se desangra.

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