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martes, 13 de marzo de 2012

SOLIDARIOS


Hace poco he visto un reportaje en televisión, más bien una noticia de estas de relleno, pero que me hizo pensar. Trataba sobre la iniciativa de Mensajeros de la Paz, en concreto de Ángel García Rodríguez, el sacerdote fundador de esa ONG, que dado el volumen de gente que acudía a sus comedores sociales, se había visto obligado a transformar su despacho en comedor, aparcando los ordenadores en los pasillos y disponiendo así de espacio para mesas y sillas para dar comidas a los necesitados. Este buen hombre, que lo es, decía que la iglesia debería habilitar las catedrales y otros espacios para este mismo fin, dar de comer a las víctimas de esta crisis. Por supuesto su iniciativa cayó en saco roto. La jerarquía de la Iglesia en España no se ha pronunciado sobre el tema. No es mi intención, ahora, criticar a la Iglesia, sino más bien congratularme por la existencia de gente buena y solidaria. Ya hace mucho tiempo que vengo sosteniendo que nosotros, los españoles, somos gente muy solidaria y no dejo de enorgullecerme cuando ante cualquier catástrofe mundial somos de los primeros en responder o acudir. Terremotos, inundaciones, o guerras, provocan aluviones de donaciones por parte no solo de nuestro gobierno, sino de los españoles de a pie. Esta cultura de la solidaridad  también se demuestra en el índice de trasplantes, el índice de donaciones por millón de habitantes es, en nuestro país, el más alto del mundo.   Ahora, con la que nos está cayendo, surgen multitud de padres Ángel, ya bien sea trabajando en ONGs como Cáritas, la Cruz Roja, bancos de alimentos, o gente anónima e incluso de empresas privadas, que las hay que también son solidarias. Esto, quizás, sea el único lado positivo de esta crisis, que nos ha permitido vernos en verdad como somos y de lo que somos capaces de hacer. Decía  Thomas Hobbes en su obra Leviatán que “el hombre es un lobo para el hombre”, remarcando así que el egoísmo es básico en el comportamiento humano. En España, le estamos demostrando que, afortunadamente, estaba equivocado.

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