Siguiendo con nuestra sagrada
misión de ofrecer soluciones a la crisis y, sobretodo, sanear y dignificar nuestro
sistema financiero, acabamos de remitir a Moncloa la propuesta que a
continuación reproducimos.
Desde “La opinión de la calle”
creemos que cualquier conflicto que afecte al sistema financiero español
debería ser tratado por una jurisdicción especial. Al igual que los militares se
rigen por el código de justicia militar, a partir de ahora los bancos tendrán su
propia jurisdicción financiera. Esta se aplicará sólo en el caso de que algún
miembro de los consejos de administración de las entidades financieras se vea
envuelto en asuntos turbios. Y ¿en que consistirá dicha jurisdicción? La
respuesta es sencilla. El CJF o Código de Justicia
Financiera clava sus raíces en una antigua, y extrañamente olvidada, costumbre europea
practicada en el Medievo. Ésta, no es otra que la
de cortar las manos a los ladrones. Si a esto le añadimos que, posteriormente, los
así penados, no puedan solicitar la correspondiente pensión del IMSERSO por
minusvalía, desde “la opinión de la calle” pensamos que el castigo es el
adecuado (vamos, mano de santo).
Creemos
firmemente que con los miembros de los consejos de administración de las cajas
de ahorro que hemos tenido, y tenemos, nos convertiríamos en el país europeo
con más mancos por kilómetro cuadrado (habría que introducir compensaciones
económicas a los fabricantes de guantes). Probablemente también seríamos el
número uno mundial. Y también estamos seguros que habría consejos de
administración en los que no habría ni una sola mano para levantar en contra de
los intereses de los ciudadanos.
La
aplicación de esta ley también puede traer ventajas, una de ellas es que se
podrían aunar todas las cajas, sin excepción, en lo que vendría a ser la mayor
corporación financiera española y quizás europea, una entidad en la que se
podría asegurar que nadie podría meter mano a los fondos. Un organismo en el
que de las sesiones de los consejos de administración siempre quedará una
grabación, como en las empresas de telefonía, para dar fe de lo acordado en
ellas, ya que probablemente ninguno de sus componentes pueda tomar notas ni firmar.
En definitiva, una gran entidad financiera a la que podremos llevar nuestro dinero sin temor a que alguien se lo lleve. Ha nacido Mankia
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