La máxima preocupación de
nuestros dirigentes, nacionales y europeos, es salvar el sistema financiero, es
decir, a los bancos. Están todos de acuerdo en que hay que inyectarles dinero
para sanear sus cuentas y que no se hunda el sistema. Todo su trabajo, sus
reuniones, sus planes y declaraciones van en ese sentido. Pero no se quieren
enterar que a la gente, a los parados, a los que nunca han podido trabajar, a
los que ven peligrar su sustento, a los que se quedan sin cobertura sanitaria y
sin becas les importan un comino los bancos. Desde el poder se argumenta que
sin bancos no hay economía y no se puede crecer económicamente. Pues bien, a
las personas que hoy por hoy en España pasan hambre o penurias diversas, los
bancos les importan un huevo. ¿Por qué, desde los gobiernos, no se empieza a
hablar de rescatar a las personas? ¿Es que los 24.000. Millones de euros que se
le van a dar a Bankia no podrían emplearse en que la población de España no
pasara hambre?¿o en que no se redujera la cobertura sanitaria o la educación?
Sí, ya sé que hay un montón de explicaciones y argumentos macroeconómicos para
rebatirme y decirme que esto que propongo son chiquilladas sin fundamento y que
las cosas no son tan sencillas. Pues bien, las cosas no van a ser tan sencillas
cuando millones de personas desesperadas comiencen a tomarse la justicia por su
mano y a reclamar por la fuerza lo que es suyo. Después ya vendrán los
sociólogos a dar las explicaciones pertinentes de porque hubo ataques y
violencia y la consiguiente represión. Mientras tanto, estos, sin enterarse. No
se puede gobernar de espaldas a las personas, los ciudadanos son lo único
importante, no las estructuras, ni los grupos dirigentes. La hegemonía
económica solo quiere perpetuar su statu quo, y no le importa, nada en
absoluto, que para mantenerlo tenga que llevarse por delante la felicidad y las
vidas de millones de personas.
Quizás, si los gobiernos de
Zapatero y de Rajoy, en vez de inyectar dinero a los bancos, aportase ese
dinero a las familias con una hipoteca a la que no pueden hacer frente, por
haberse quedado en el paro, hubiéramos acabado con algunos problemas. Los
bancos cobrarían las hipotecas y tendrían más liquidez y las familias evitarían
el drama de los desahucios. Pero no, aquí se ha hecho al revés, los bancos le
quitan la casa al que no puede pagar la hipoteca, y aún encima (como no hay
dación en pago) el antiguo propietario debe seguir pagando al banco sus cuotas
mensuales (es decir, tiene una deuda con ellos), pero sin tener la casa y para
colmo luego llega el gobierno y le da dinero al banco porque los pobrecitos no
tienen liquidez ¿y la familia del hipotecado-desahuciado? Pues sencillamente,
le dan por el culo. El banco se forra por dos lados y al ciudadano lo desforran
por otros dos. Y todo esto se hace en el nombre de salvar el sistema financiero
sin el cual no hay desarrollo económico ¡La pera limonera!
Cuando llegue el día en que en
España nadie pase hambre, ni tenga restringidos sus derechos a la sanidad y a
la educación podremos empezar a hablar de rescatar a los bancos, mientras
tanto, los únicos que me preocupan son
los bancos de alimentos de la cruz roja.
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