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miércoles, 13 de junio de 2012

Cuestión de educación


El término CI o coeficiente intelectual designa al resultado obtenido en una serie de pruebas psicométricas de eficacia mental, de manera que establece una comparación entre la capacidad de ésta y la media de una población de referencia.  El CI está comprendido entre 0 y 200. La media se sitúa alrededor de 100. El límite inferior de “normalidad” es 80, mientras que los superdotados tienen un CI superior a 140. Albert Einstein tenía un CI de 160 y el de un chimpancé sería 60. Después de esta incomparable demostración de conocimientos hemos llegado a la conclusión de que  para que haya gente por encima de la media, tiene que haber también un grupo, más o menos numeroso, por debajo de esta.  Pues bien, en España, ese grupo que ronda el 60 de CI está totalmente localizado, delimitado y cuantificado. Está compuesto por los 445.568 políticos que campan por todos los niveles de la administración, así como en todo tipo de empresas públicas o participación de fondos públicos, fundaciones, entes, observatorios, consejos, defensores, agencias, direcciones, liberados sindicales y patronales.

Un ejemplo del CI de nuestros políticos se produjo ayer en la sesión del Congreso. El PP dio prioridad a una propuesta procedente del parlamento de la Comunidad Valenciana para prohibir las pitadas al himno. El texto  proponía reformar varios artículos de la Ley del Deporte de 1990. Tras una dura controversia se dieron cuenta que dichos artículos ya están derogados, lo que hace imposible la aprobación de la propuesta. Ante este palpable error el PP ha tratado que el ponente, el diputado popular valenciano David Serra, retirara la iniciativa. Esto tampoco ha sido posible. El reglamento de la cámara no permitía hacerlo en el punto del trámite parlamentario en el que se encontraban. Finalmente el Partido Popular ha anunciado que votará en contra de la iniciativa argumentando que lo que se propone ya está contenido en la Ley del Deporte de 2007. Totalmente esperpéntico.

Esto demuestra lo que se preparan y lo en serio que se toman nuestros políticos las sesiones del Parlamento. Desde aquí pensamos que el respeto al himno, a la bandera y a los signos distintivos de cada nación se logra con educación. Esa labor en la que trasmitimos a nuestros menores conocimientos, pero sobre todo valores y costumbres de nuestro pueblo y, algo fundamental, formas de actuar. Esa educación que tanto PSOE como PP se han encargado de dotar de signos ideológicos cada vez que han gobernado, en vez de sentarse y alcanzar un pacto de estado para obtener una educación de calidad y exenta de ideologías. De momento en esta legislatura ya se han tomado las medidas oportunas para que parte de los desmanes de la banca los pague la educación de nuestros hijos.

Nosotros somos y estamos orgullosos de ser españoles y nos sentimos representados por nuestra bandera y nuestro himno, y también por los signos de nuestras comunidades de origen, algo que nuestros políticos han intentado hacernos creer que es incompatible. Y, como tenemos la sensación de haber sido bien educados en nuestras casas y en nuestros colegios públicos, guardamos un respetuoso silencio cuando escuchamos nuestro himno, el de cualquier otro país o el de alguna comunidad autónoma. Sencillamente, cuestión de educación. Y, como además es fácil de aprender, en los partidos de futbol también tarareamos el himno de España.

1 comentario:

  1. El CI está aceptado mundialmente como la forma de medir la inteligencia de las personas. En españa, como no, lo hacemos con otro coeficiente bastante mas fiable el CL, y entonces se demuestra que nuestros politicos sobrepasan en gran medida el indice 200, establecido por la doctrina científica como máximo que se puede medir. ¿Que que es el CL? Facil, el Coeficiente Listillo, y lo peor es que los españoles lo asumimos como una cosa beneficiosa. Cuanto mas listillo eres, mejor te va. Ah yo también guardo respeto al himno y a la bandera y estudié en colegio privado y de curas.

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