Imagen

Imagen

martes, 25 de agosto de 2015

Cuestión de clases

Hace meses descubrí una noticia en la prensa que decía que el marido de Mónica Oriol, la presidenta del Círculo de Empresarios, estaba finalizando la edificación de una enorme vivienda en uno de los varios cotos de caza que posee la familia. Esta vivienda está dentro del Parque Nacional de Cabañeros. En el lugar ya existía una casa, pero las obras la han transformado en una mansión cuyas dimensiones se pueden imaginar por las quince chimeneas que presentaba la edificación y por la utilización de grúas en un espacio protegido. La ley de creación del Parque Nacional de Cabañeros establece que está prohibida "la construcción o remodelación de edificios u otras infraestructuras para fines distintos de los tradicionales, al margen de los supuestos contemplados en la presente Ley".

También hace unos meses por la prensa supe que Ecologistas en Acción habían denunciado que Marcos de Quinto Romero, Presidente de Coca-Cola para España y Portugal, estaba levantando una residencia junto a algunas de las formaciones de roca arenisca más valiosas de la “ciudad encantada” conocida como los “Rodenales del Cabriel”, en el término municipal de Pajaroncillo (Serranía de Cuenca). Es un área que inició los trámites para la declaración de la figura de Monumento Natural en 2004. También leí que la obra carecía de calificación urbanística por estar construida en suelo rústico. Tampoco tiene autorización por parte de la comisión provincial de patrimonio, a pesar de llevarse a cabo en un importante yacimiento arqueológico de la edad del bronce.

Nadie ha sabido más de esas noticias y, probablemente, esos señores hayan disfrutado parte de sus vacaciones veraniegas en esas construcciones.

Ayer leí una noticia parecida en la prensa. Josefa Hernández, la abuela que decidió no demoler su casa, construida en un terreno de su propiedad, en un parque natural de Betancuria (Fuerteventura), ha entrado en prisión este lunes para cumplir una condena de seis meses por no derribar su vivienda.

Pero lamentablemente esta noticia sólo provocará en algunos un sentimiento personal de lástima por el ingreso en la cárcel de una abuela que se niega a acatar una sentencia judicial, la demolición de su vivienda, porque no tiene otra alternativa ni otro techo donde cobijar a sus nietos. Vivimos en un país que se ha acostumbrado a agachar la cabeza y a mirarse los pies y así no puede haber solución. En un estado donde venimos sufriendo actitudes judiciales con muchos personajes que no pasarían por un tamiz de igualdad. Incluso hemos visto a un fiscal enfrentarse a un juez ejerciendo de defensor cuando su trabajo era fundamentar una acusación que para cualquier ciudadano, sin conocimientos de derecho, hubiese resultado facilísimo.

¿Realmente alguien cree que con el caso de esta señora se está ejemplarizando o se está intentando hacer que la justicia sea mejor vista por la ciudadanía? En nuestra legislación y en el 99% de los casos en los que las condenas son inferiores a dos años y el penado carece de antecedentes no se ingresa en prisión.  

Quizás habría que hacerse otra pregunta ¿Cuándo se obligará a la demolición del chalet de la presidenta del PP en Lanzarote, Astrid Pérez, con orden de derribo por construcción en suelo rústico, publicada en el Boletin Oficial de Canarias de fecha 15 de Enero de 2013?

La respuesta es sencilla: la presidenta del Partido Popular en Lanzarote no es la abuela Josefa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario