Como cualquier día, comienzo a
ojear en internet los distintos periódicos digitales y, quitando el
protagonismo de las elecciones en Estados Unidos, me detengo en el siguiente
titular: “El Financial Times asegura que
en cinco de las 19 autonomías españolas el paro es superior al de Gaza”.
Sigo leyendo y, en un contexto político en el que sólo se habla de austeridad y
de recortes, descubro los siguientes titulares:
- “El PP rechaza rebajas al Presupuesto del Rey porque ha sido el “más castigado en 10 años” y ve más lógico “pedir aumentos”” – eldiario.es
- “El Senado justifica que su nueva web cueste 437.000 euros porque supone invertir en democracia” – lavanguardia.com
- “El Senado adjudicará la semana que viene el contrato de teléfonos móviles por valor de 364.000 euros” – europapress.es
- “El PP rechaza suprimir el presupuesto para traducción de lenguas autonómicas del Senado” – elconfidencial.com
- “El Congreso se niega a reponer los iPad perdidos por los diputados” – elpais.com
- “El aeropuerto de Castellón recibe un 35% más de inversión pública que el Museo del Prado” – abc.es
Verdaderamente esto es el colmo. Mientras
la población se va empobreciendo ellos siguen con el expolio. Despilfarran
nuestro dinero y nos dan explicaciones, intentando justificar el dispendio,
como si fuéramos imbéciles. Ellos saben que el ciudadano de a pie está llegando
al límite. Que hay miles de voces clamando para que el pueblo se una y acabe
con esta casta que nos está matando día a día. Y, precisamente por eso, el
presupuesto de material antidisturbios se ha incrementado en cantidades que se
podrían considerar obscenas. Y es que no les importamos. A ellos sólo les
interesa su propio beneficio y el de sus partidos. El ciudadano es el instrumento
que utilizan para conseguir sus fines. La última prueba la vemos en el
siguiente titular de “El mundo”: “Botella
se fue dos veces a Portugal tras la tragedia del Madrid Arena”.
Pero quizás sea más lamentable el
amplio sector de la población que aún defiende y justifica cualquier decisión
de los políticos a los que siguen. Esos que siguen comportándose como borregos
y que se identifican tanto con los partidos a los que son afines que llegan a afirmar
"Yo
soy del PP" o "Yo soy del PSOE", como si formara parte de su
personalidad. Es verdaderamente triste que esa gente siga justificando
cualquier decisión que tomen los líderes de los partidos a los que votan. Ese numeroso
grupo de la población al que le parece normal que el político robe, sea corrupto
y se sirva del puesto que ocupa para enriquecerse. Es, precisamente, ese sector
de la ciudadanía el que está frenando que pueda haber un cambio. No es
razonable que en regiones en las que se han sucedido numerosos casos de
corrupción y en las que ha habido sentencias contra dirigentes políticos sigan
saliendo elegidos los mismos partidos protagonistas de tan vergonzantes actos.
Ante todo esto y después del
atracón informativo de las elecciones en Estados Unidos me surge una pregunta:
¿Habría ganado Obama si al día siguiente del paso del huracán Sandy se hubiese
ido a pasar, con su familia, un plácido fin de semana a un Spa de lujo? Verdaderamente España es diferente.
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