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jueves, 20 de septiembre de 2012

Por fin un referente



Desde que este blog vio la luz, allá por el veintinueve de febrero, llevamos diciendo que el pueblo debe reaccionar, que debe tomar la iniciativa. Y cuando los ciudadanos de un país se ponen en marcha caen muros, sistemas políticos y gobiernos. Pero a la masa le hace falta un referente. Llevamos meses aguardando a alguien que conciencie al pueblo que debe empezar a luchar. Creíamos que ese líder iba a salir del movimiento 15M, pero tras un año de asambleas, reuniones y actos, hemos podido comprobar que sólo tiran de un sector de la juventud, y además, desde fuera del sistema. Y resulta que ha tenido que surgir un político de los de antes, de los de verdad, de los que hacían que los debates del congreso fuesen programas vistos en televisión, para ser el germen de el “Frente Cívico Somos Mayoría”, una especie de casa común de lo que el político andaluz calificó como una mayoría “que es en sí pero no para sí”. Es decir, una mayoría en la que forman parte "parados, precarios, mujeres que se quedan embarazadas y las ponen en la calle, los perjudicados por los ERE, aquellos que han sufrido sentencias injustas, una clase media que por fin sabe lo que es estar proletarizada y unos pequeños empresarios que ya están pasando lo que han pasado los trabajadores" pero que “no está unida” y que persigue aglutinar.

He de reconocer que en su tiempo como político activo Anguita nunca fue santo de mi devoción, y nunca vi en él la persona para luchar contra una derecha no democrática que debería haberse extinguido ya hace décadas. Pero los años no han pasado en balde por él, parece que le han dotado de la serenidad y la sabiduría que le faltó en su época, así como de una ética de la que carecen la inmensa mayoría de nuestros políticos, probada al renunciar a seguir cobrando como exdiputado y quedarse con su pensión de maestro jubilado, suficiente para vivir, según sus palabras.

El fin del Frente Cívico, que Anguita no aspira a liderar, es "hacer lo posible para que la mayoría consiga un punto de unión", pues, a partir de ahí, se puede lograr que "esa mayoría se transforme en soberanía nacional, en torno a un programa". Las bases del mismo, según Anguita, habrán de ser la Declaración de Derechos Humanos, la Carta Social Europea, la Carta de Derechos Laborales y la Carta de la Tierra, para conformar así un proyecto "en torno a cuatro principios: justicia social, democracia, ética y cultura". Anguita ha esgrimido un decálogo que ya publicó en la web del Colectivo Prometeo y que exige, entre otras cosas, salarios y pensiones mínimas de 1.000 euros, una lucha a destajo contra el fraude fiscal y la evasión de capitales, nacionalizaciones bancarias y de sectores económicos estratégicos, y una defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, entre otros. Vamos, lo que venimos denunciando desde hace meses en este blog.

Yo creo que la política debe ser compromiso y servicio público, no ventajas y prebendas. Es un derecho de los ciudadanos exigir responsabilidad y solución a los problemas de todos. Que no son los de los bancos y banqueros. La política debe ser de los ciudadanos, no de los políticos. Si empezamos por ahí y no nos conformamos con un ratito cada cuatro años o una charla en la barra de un bar, esto puede tener solución. Quizás el Frente Cívico sea el principio.

La verdad es que el Frente Cívico de Julio Anguita ya tiene más de 20.000 seguidores y cuenta con quince asambleas ya operativas. Vamos a seguir de cerca este proyecto pues parece una forma seria de luchar contra la actual clase política. Esa misma que en junio de este año y a través de la comisión del Congreso no admitió a trámite una iniciativa legislativa popular por la cual los políticos dejarían de cobrar del estado una vez terminado su contrato. Ha llegado la hora de dejar de sestear y de despertarnos cada viernes con un nuevo recorte de este gobierno. Si el punto de inflexión que necesitábamos es el Frente Cívico de Julio Anguita, bienvenido sea.

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