Desde que este blog vio la luz,
allá por el veintinueve de febrero, llevamos diciendo que el pueblo debe
reaccionar, que debe tomar la iniciativa. Y cuando los ciudadanos de un país se
ponen en marcha caen muros, sistemas políticos y gobiernos. Pero a la masa le
hace falta un referente. Llevamos meses aguardando a alguien que conciencie al
pueblo que debe empezar a luchar. Creíamos que ese líder iba a salir del
movimiento 15M, pero tras un año de asambleas, reuniones y actos, hemos podido
comprobar que sólo tiran de un sector de la juventud, y además, desde fuera del
sistema. Y resulta que ha tenido que surgir un político de los de antes, de los
de verdad, de los que hacían que los debates del congreso fuesen programas
vistos en televisión, para ser el germen de el “Frente Cívico Somos Mayoría”,
una especie de casa común de lo que el político andaluz calificó como una
mayoría “que es en sí pero no para sí”. Es decir, una mayoría en la que forman
parte "parados, precarios, mujeres
que se quedan embarazadas y las ponen en la calle, los perjudicados por los
ERE, aquellos que han sufrido sentencias injustas, una clase media que por fin
sabe lo que es estar proletarizada y unos pequeños empresarios que ya están
pasando lo que han pasado los trabajadores" pero que “no está unida” y que persigue
aglutinar.
He de reconocer que en su tiempo
como político activo Anguita nunca fue santo de mi devoción, y nunca vi en él
la persona para luchar contra una derecha no democrática que debería haberse
extinguido ya hace décadas. Pero los años no han pasado en balde por él, parece
que le han dotado de la serenidad y la sabiduría que le faltó en su época, así
como de una ética de la que carecen la inmensa mayoría de nuestros políticos,
probada al renunciar a seguir cobrando como exdiputado y quedarse con su
pensión de maestro jubilado, suficiente para vivir, según sus palabras.
El fin del Frente Cívico, que
Anguita no aspira a liderar, es "hacer
lo posible para que la mayoría consiga un punto de unión", pues, a partir
de ahí, se puede lograr que "esa
mayoría se transforme en soberanía nacional, en torno a un programa". Las
bases del mismo, según Anguita, habrán de ser la Declaración de Derechos
Humanos, la Carta Social Europea, la Carta de Derechos Laborales y la Carta de
la Tierra, para conformar así un proyecto "en
torno a cuatro principios: justicia social, democracia, ética y cultura".
Anguita ha esgrimido un decálogo que ya publicó en la web del Colectivo
Prometeo y que exige, entre otras cosas, salarios y pensiones mínimas de 1.000
euros, una lucha a destajo contra el fraude fiscal y la evasión de capitales,
nacionalizaciones bancarias y de sectores económicos estratégicos, y una
defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, entre otros. Vamos, lo que
venimos denunciando desde hace meses en este blog.
Yo creo que la política debe ser compromiso
y servicio público, no ventajas y prebendas. Es un derecho de los ciudadanos
exigir responsabilidad y solución a los problemas de todos. Que no son los de
los bancos y banqueros. La política debe ser de los ciudadanos, no de los
políticos. Si empezamos por ahí y no nos conformamos con un ratito cada cuatro
años o una charla en la barra de un bar, esto puede tener solución. Quizás el
Frente Cívico sea el principio.
La verdad es que el Frente Cívico
de Julio Anguita ya tiene más de 20.000 seguidores y cuenta con quince
asambleas ya operativas. Vamos a seguir de cerca este proyecto pues parece una
forma seria de luchar contra la actual clase política. Esa misma que en junio
de este año y a través de la comisión del Congreso no admitió a trámite una
iniciativa legislativa popular por la cual los políticos dejarían de cobrar del
estado una vez terminado su contrato. Ha llegado la hora de dejar de sestear y
de despertarnos cada viernes con un nuevo recorte de este gobierno. Si el punto
de inflexión que necesitábamos es el Frente Cívico de Julio Anguita, bienvenido
sea.
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