Tras la difusión del último
sondeo del CIS, con el vertiginoso ascenso de Podemos, aunque creo que
suavizado en las cocinas de dicho organismo, comienzan a aparecer nuevas
muestras, no ya de nerviosismo, sino de terror en el partido del gobierno.
Hablo de que se han suavizado los datos del CIS porque se basa en un sondeo
realizado sobre 2500 llamadas telefónicas realizadas antes de la imputación de
Acebes y de la Operación Púnica. Aun así el sondeo anunció una intención
directa del 17,6% a Podemos y una estimación del 22,5%, dando al PP un 11,7% y
un 27,5% respectivamente. Esto hacía saltar por los aires el bipartidismo
reinante en nuestro país. Pero el pasado domingo, tras conocerse los últimos
casos de corrupción, Metroscopia ya colocaba a Podemos en cabeza, con un 27% en
estimación de voto.
Los partidos que conforman ahora
el bipartidismo en España presentan el ascenso de Podemos como un peligro para
la democracia. De hecho la aventajada María Dolores de Cospedal ha declarado
que es "muy peligroso para el
sistema, para la democracia, la libertad de prensa y todo lo conseguido en este
país". Personalmente no sé si la Secretaria General del Partido
Popular cuando habla de sistema se refiere a uno que permite que el partido en
el gobierno, en este caso el suyo, no haya tenido la dignidad de admitir
responsabilidades y convocar elecciones después de que, entre muchas “otras cosas”, que diría Rajoy, el juez que instruye el caso Gürtel dé
por demostrado que la remodelación de su sede se pagó con dinero negro.
Desconozco también si cuando Cospedal habla de democracia, ella ve peligroso
que exista un grupo de población, numeroso o no, dispuestos a no votar a los
partidos tradicionales, que es una opción tan legítima como los que votaron
mayoritariamente a un programa electoral incumplido después de tres años de
gobierno. Quizás sea más peligroso para la democracia quebrantar las promesas
con las que un determinado partido se aúpa al poder ya que esto se podría
definir como fraude electoral. Ignoro también si cuando habla de libertad de
prensa lo hace del nombramiento del nuevo director de informativos de RTVE,
antiguo subdirector de opinión del diario “La razón”, que no se caracteriza
precisamente por su pluralidad. Y que cuenta sólo con el apoyo del 3,75% de los
profesionales de RTVE. Tampoco llego a saber si cuando María Dolores habla de
todo lo conseguido en este país se refiere a salvar a los bancos y a las grandes empresas con
el dinero de todos, provocando con ello un aumento excepcional de la
desigualdad, sólo superado por Bulgaria y Letonia, de la pobreza infantil y de
la exclusión social. Y para llegar a eso se han recortado y reformado las
pensiones, se ha realizado una reforma laboral que criminaliza a los
trabajadores, se ha rebajado la inversión pública, se han recortado los
servicios sociales, se han desmantelado los servicios de dependencia.….
Quizás Cospedal no da para más y
no se da cuenta de que cada vez que abre la boca un puñado de votos más caen
del lado de Podemos. Le hacen la campaña y son sus mejores asesores de imagen. Lo
cierto es que tanto políticos como periodistas afectos a algunos de los
partidos que han mantenido, desde la desaparición de la extinta UCD, la
alternancia en el gobierno, presentan a Podemos como una amenaza populista
contra un gobierno responsable. Y esto no hace más que sumar a favor del nuevo partido porque la gente ve estas críticas llegadas desde el bipartidismo como una herramienta del miedo utilizada para no perder sus privilegios.
Pero tras años de corrupción,
robo y desmanes, el pueblo considera que el verdadero peligro para la
democracia son ellos. Robar y apropiarse de lo que es de todos es el sustento
de la podredumbre que lleva décadas devorando y pudriendo el sistema.
El ascenso de Podemos no es más
que el hartazgo del pueblo por la aparición de caso tras caso de corrupción en
los partidos tradicionales, sindicatos y asociaciones empresariales. Parece obvio que este pueblo va a castigar a los ladrones y corruptos en las urnas en vez de hacer una revolución en la calle. Y tengo
claro que si no hubiese aparecido el partido liderado por Pablo Iglesias, el barómetro
del CIS se hubiese decantado por cualquier otra formación política no manchada
hasta el momento.
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