Hoy es un día triste, un día para
recordar a las 191 personas que murieron en aquellos trenes, también a los 1856
heridos y a los que lograron sobrevivir y fueron dañados psicológicamente y,
sobretodo, en el corazón porque les quedó una lesión que nunca
conseguirán eliminar. También es un día para estar junto a los familiares de
todos ellos. Hoy es el día de las víctimas y sus familias. El día que no
pudieron tener hace diez años porque hubo políticos a los que les interesaba
más polarizar el atentado y los hechos como si de una simple lucha partidista
se tratase. Pero no hay justificación que dé validez a la utilización de un
acto terrorista con fines políticos.
Recuerdo con vergüenza como Pilar
Manjón, madre de una de las víctimas y presidenta de la Asociación de Víctimas
del 11M, sacó los colores a los miembros de la Comisión de Investigación cuando
les espetó: “En esta comisión, han
discutido sobre quién habló, de qué y cuándo se informó. Han hablado de
circunstancias, de manejos y manipulaciones, de desinformaciones, de
confidentes y de desconfianzas. Han hablado de circunloquios o periferias. Han
hablado señorías, de ustedes. Esencialmente de ustedes. Ha sido la comisión de
ustedes y para ustedes”. Y mientras los miembros de la Comisión de
Investigación se aburrían, bostezaban o simulaban prestar atención a las
palabras de Pilar Manjón, esta les decía: “Para
ustedes todo es política, y para ustedes todo significa partidismo pero,
afortunadamente, fuera de esta casa aún queda mucho aire fresco y mucha luz
bajo el cielo”. Y todos nos vimos reflejados en esa madre cuando dijo a los
miembros de la comisión: “¿De qué se
reían, señorías? ¿Qué jaleaban? ¿Qué vitoreaban en esta su comisión?”.
También me acuerdo con tristeza
como unos políticos consiguieron dividir a una sociedad que acababa de recibir
el golpe más duro de su historia, una madre a la que habían arrebatado de golpe
a 191 de sus hijos. Como recuerdo la indignación que sentí durante años cuando
parte de la prensa olvidaba su deber de informar objetivamente, cosa
inexistente en este país, para, a pesar de existir una condena firme, seguir
alimentando la llamada teoría de la conspiración. Así como me indigna ahora que
todavía existan personas que aún mantengan el rescoldo de esta postura por no
dar su brazo a torcer.
Ahora me avergüenzo de leer en
internet, diez años después, comentarios como este: “…tenéis que tener muy claro que diez años después es cada vez más
evidente que fue milimétricamente diseñada para cambiar un gobierno y que Zapatero
llegó al poder gracias a la indecente manipulación que se hizo de ella desde el
11 hasta el14M…”
Y, la verdad, es que a mí me
importa otra cosa, me incomoda sobremanera lo barato que sale matar en nuestro
país. Como me molesta el ruido, los alborotos y las manifestaciones que se
organizaron cuando la Unión Europea tumbó la doctrina Parot, y que nadie halla alzado
la voz cuando ya hay ocho convictos por el 11M que se encuentran en libertad,
así como que el día 16 de marzo saldrá el siguiente condenado por un atentado
que en un solo día ha matado a casi doscientas personas.
Enrique Múgica, tras el asesinato de su hermano por la
banda terrorista ETA dijo “ni olvido, ni
perdono”, y eso es precisamente lo que creo que merece alguien capaz de
realizar tremenda atrocidad: “ni olvido, ni perdón”.
Fuimos a una guerra fuera de nuestras fronteras,basada en mentiras y donde con nuestro apoyo se mato gente. Que esperabamos que no ibamos a pagar las consecuencias, en esos trenes murio mucha gente inocente, tan inocente como muchos otros que ayudamos a matar. El odio llama al odio y el unico camino es el perdon.
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