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jueves, 18 de julio de 2013

Credibilidad



Cuando salieron a relucir las cuentas que Luis Bárcenas tenía en Suiza, nadie daba un céntimo por las palabras del extesorero. ¿Cómo íbamos a dar más crédito a las declaraciones de un “presunto delincuente”, como ahora lo califican en el PP, que a los padres y madres de la patria que lideran el partido y el gobierno de la nación?

Recuerdo que tras la noticia publicada por “El país”, María Dolores de Cospedal, Secretaria General del Partido Popular, decía: “…tiene su vida propia y hace tiempo ya que no está ligado al Partido Popular”; Carlos Floriano declaraba: “El señor Bárcenas no tiene ya ninguna relación institucional con el partido”; Cristóbal Montoro manifestaba: “El señor Bárcenas desde el año 2009 no es miembro del Partido Popular”; Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el Congreso, proclamaba: ”Los ciudadanos deben por tanto saber que el señor Bárcenas es responsable de sus actos, nada tiene que ver con mi partido”. En febrero nos enteramos que el “presunto delincuente” siguió percibiendo una cantidad mensual del Partido Popular hasta finales de 2012. Así que María Dolores de Cospedal tuvo que salir al quite y parir el mayor disparate en derecho laboral oído en muchos años cuando dijo aquello de "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido en forma efectivamente de simulación, simulación de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución". Tras esa demostración de no saber qué decir, Luis Bárcenas demandó a su partido por despido improcedente, demostrando que estuvo en alta en Seguridad Social hasta el 31 de enero y, por consiguiente, como trabajador del Partido Popular.

Mientras Rajoy y Cospedal seguían perdiendo credibilidad y manteniendo su estrategia de “todo es falso” el diario “El mundo” comienza su particular campaña de acoso y derribo y, primero, da veracidad a las fotocopias de los papeles de Bárcenas que publicó en su día “El país”. Para luego publicar los SMS de ánimo de Rajoy al “presunto delincuente”, que en cualquier país democrático y civilizado hubiera sido suficiente para que el presidente del gobierno presentase su dimisión, pero estamos en España.
Mientras ellos seguían con el “todo es falso”, el extesorero lanzaba su primera andanada a la línea de flotación del Partido Popular y, sobretodo, de María Dolores de Cospedal con los recibí firmados por el PP de Castilla-La Mancha por 200.000 euros que nunca entraron en la contabilidad oficial del partido presentada en el Tribunal de Cuentas. Cospedal mantuvo el lunes que se trataba de una asignación para la "campaña" electoral de 2007. El miércoles, desde el partido se cambió la versión y se dijo que el dinero se gastó en la "precampaña". Diferentes verdades para un mismo caso implican la falsedad de, al menos, una de ellas.

Mientras desde el PP se van dando distintas explicaciones al goteo de datos que va filtrando “El mundo”, la credibilidad de sus dirigentes baja como la espuma a la vez que la opinión pública comienza a dar veracidad a las palabras de Luis Bárcenas. Además después de conocerse que para apuntar a  María Dolores de Cospedal con el recibí firmado se ha debido autoinculpar de un delito al admitir que cobró esa comisión de la empresa Sacyr.

A estas alturas los ciudadanos ya hemos podido comprobar la credibilidad de los miembros de la cúpula del Partido Popular y de los componentes del gobierno de la nación y creo que después de un año y medio de escándalos, mentiras, verdades a medias y desmentidos necesitamos una tregua para que resurja la ética y la moral, si esto no sucede el pueblo deberá actuar.

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