Cuando salieron a relucir las
cuentas que Luis Bárcenas tenía en Suiza, nadie daba un céntimo por las
palabras del extesorero. ¿Cómo íbamos a dar más crédito a las declaraciones de
un “presunto delincuente”, como ahora
lo califican en el PP, que a los padres y madres de la patria que lideran el
partido y el gobierno de la nación?
Recuerdo que tras la noticia
publicada por “El país”, María
Dolores de Cospedal, Secretaria General del Partido Popular, decía: “…tiene su vida propia y hace tiempo ya que
no está ligado al Partido Popular”; Carlos Floriano declaraba: “El señor Bárcenas no tiene ya ninguna
relación institucional con el partido”; Cristóbal Montoro manifestaba: “El señor Bárcenas desde el año 2009 no es
miembro del Partido Popular”; Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en
el Congreso, proclamaba: ”Los ciudadanos
deben por tanto saber que el señor Bárcenas es responsable de sus actos, nada
tiene que ver con mi partido”. En febrero nos enteramos que el “presunto delincuente” siguió percibiendo
una cantidad mensual del Partido Popular hasta finales de 2012. Así que María
Dolores de Cospedal tuvo que salir al quite y parir el mayor disparate en
derecho laboral oído en muchos años cuando dijo aquello de "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido
en forma efectivamente de simulación, simulación de lo que hubiera sido en
diferido en partes de lo que antes era una retribución". Tras esa demostración
de no saber qué decir, Luis Bárcenas demandó a su partido por despido
improcedente, demostrando que estuvo en alta en Seguridad Social hasta el 31 de
enero y, por consiguiente, como trabajador del Partido Popular.
Mientras Rajoy y Cospedal seguían
perdiendo credibilidad y manteniendo su estrategia de “todo es falso” el diario “El
mundo” comienza su particular campaña de acoso y derribo y, primero, da
veracidad a las fotocopias de los papeles de Bárcenas que publicó en su día “El país”. Para luego publicar los SMS
de ánimo de Rajoy al “presunto delincuente”,
que en cualquier país democrático y civilizado hubiera sido suficiente para
que el presidente del gobierno presentase su dimisión, pero estamos en España.
Mientras ellos seguían con el “todo es falso”, el extesorero lanzaba
su primera andanada a la línea de flotación del Partido Popular y, sobretodo,
de María Dolores de Cospedal con los recibí firmados por el PP de Castilla-La
Mancha por 200.000 euros que nunca entraron en la contabilidad oficial del
partido presentada en el Tribunal de Cuentas. Cospedal mantuvo el lunes que se
trataba de una asignación para la "campaña"
electoral de 2007. El miércoles, desde el partido se cambió la versión y se dijo
que el dinero se gastó en la "precampaña".
Diferentes verdades para un mismo caso implican la falsedad de, al menos, una
de ellas.
Mientras desde el PP se van dando distintas
explicaciones al goteo de datos que va filtrando “El mundo”, la credibilidad de sus dirigentes baja como la espuma a
la vez que la opinión pública comienza a dar veracidad a las palabras de Luis
Bárcenas. Además después de conocerse que para apuntar a María Dolores de Cospedal con el recibí
firmado se ha debido autoinculpar de un delito al admitir que cobró esa
comisión de la empresa Sacyr.
A estas alturas los ciudadanos ya
hemos podido comprobar la credibilidad de los miembros de la cúpula del Partido
Popular y de los componentes del gobierno de la nación y creo que después de un
año y medio de escándalos, mentiras, verdades a medias y desmentidos
necesitamos una tregua para que resurja la ética y la moral, si esto no sucede
el pueblo deberá actuar.
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