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miércoles, 5 de junio de 2013

Pues sí, los días son más largos



El paro registrado bajó en mayo en 98.265 personas, hasta un total de 4.890.928 desempleados. Sobre estos datos he leído de todo, como que descontando la estacionalidad de los nuevos empleos cae sólo en 265 personas, también que es el mejor dato de descenso del desempleo en este mes de toda la serie histórica, que donde más ha bajado es en Andalucía. En fin, tantos comentarios desmereciendo el descenso como intentando que parezca algo excepcional. Y me recuerda a las guerras de cifras cuando hay manifestaciones o huelgas. Concretamente en la última contra la reforma educativa los convocantes daban un seguimiento del 80% mientras el gobierno lo fijaba en el 20%.

Si nos atenemos sólo a las declaraciones de los miembros del partido en el gobierno son "datos claramente positivos" que "muestran que tenemos motivos para la esperanza", ha declarado la ministra de Empleo, Fátima Báñez. Según el ministro de exteriores, José Manuel García-Margallo, el descenso del paro registrado en mayo es una demostración de que “los cimientos de la economía han mejorado”, para nuestro presidente, el de la pantalla de plasma, son cifras “claramente esperanzadoras”.

En mayo de 2011, cuando salió a la luz el descenso del dato de paro registrado, Soraya Sáenz de Santamaría era portavoz del PP en el Congreso. Y ante la bajada de ese año declaró: "Sí, el paro baja en abril y bajará en mayo y en junio. Igual que los días son más largos, las temperaturas son más altas y el sol brilla más. Sí, señores del partido socialista. Eso se llama estacionalidad". Hay que decirle a la señora vicepresidenta que a los electores, a los que con sus votos los pusieron ahí, sí que se les están haciendo largos los días que quedan para volver a las urnas, que quizás es lo único con atisbo de democracia que van a dejar, y expulsarlos del gobierno de este país.

Cuando hablan lo hacen creyendo que somos idiotas. Lo que cuando gobiernan otros es un dato malo o achacable a otros factores se convierte, por arte de magia, en algo excepcional, positivo y prueba de que las políticas utilizadas son las correctas. Pero el problema no es ese, es mucho más serio. Un pueblo hambriento y empobrecido por las medidas del gobierno se ve obligado a trabajar con contratos basura, amparados en la reforma laboral aprobada por el ejecutivo, y dando forma, desgraciadamente, a los datos que usa el partido en el gobierno para justificar su política de recortes. 
  
Los miembros de este gobierno llevan diciendo sandeces desde el inicio de la legislatura, mintiendo a los electores a los que se deben, haciendo caso omiso a la opinión pública y a los nefastos resultados que provocan sus medidas. Insultan por sistema a la inteligencia del pueblo español. Mientras tanto Gallardón hace pagar por la Justicia, Rouco se muestra encantado porque en un país en el que la población es cada día más laica se comete la inwertcilidad de reformar la educación siguiendo los pasos marcados por la Conferencia Episcopal, se empieza a demoler un sistema sanitario público que era modelo en el mundo, la investigación está desaparecida y no se la espera, hay cerca de ochocientos casos abiertos por corrupción política en los juzgados y ningún político en la cárcel, el caso Gürtel, sobre financiación ilegal del partido en el gobierno, lleva ya casi siete años abierto y el único procesado y condenado es el primer juez instructor del mismo, una ministra a la que la trama corrupta ha pagado viajes y efectuado regalos sigue en su puesto y Bárcenas, que ha amasado de la nada más de cincuenta millones de euros, sigue suelto.

Cualquier gobierno que se precie debe gobernar para el pueblo. Es lo mínimo que se le debe exigir. Y, parafraseando a Soraya Sáenz de Santamaría, con este gobierno el sol sólo brilla para banqueros y políticos, mientras los días son cada vez más largos para el pueblo que es el que está pagando los rigores de la crisis.

Pero también habría que hacer un análisis profundo de ese descenso del paro registrado, que no es lo mismo que el paro real. La población activa española ha descendido desde que comenzó la crisis por varios motivos, entre los que se encuentra la mano de obra extranjera que ha comenzado a abandonar nuestro país porque prefiere vivir en la miseria en el suyo propio que en uno extraño y los cientos de miles de jóvenes españoles que desde el inicio de la crisis han salido de España a buscar trabajo, aunque González Pons diga que es como estar en casa. Estamos ante la vuelta del “Pepe, vente a Alemania”. ¿Cuántos de esos han dejado de renovar la tarjeta de demanda de empleo y han pasado a no contar como parados? Seamos serios, el paro registrado nos puede dar una idea de la tendencia del empleo en un mes pero es mucho más real la encuesta de población activa. Para contar en las estadísticas de paro registrado como parado se deben cumplir las obligaciones que marca el Servicio Público de Empleo Estatal. En caso contrario te dan de baja y, aun estando parado, no cuentas en la estadística. ¿Hay un parado menos? No, sólo hay un desempleado que ha dejado de estar inscrito y que, por lo tanto, ya no cuenta como parado, aun siéndolo, para el Servicio Público de Empleo Estatal.

De momento intentemos quedarnos con lo bueno de la noticia que son las nuevas altas en Seguridad Social que si representan contratos reales y alegrémonos por esos españoles que, aunque sea en precario, van a aliviar durante unos meses sus maltrechas economías.

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