He leído en “levante-emv” que Julio
Iglesias lleva tiempo en paradero desconocido para la justicia española,
concretamente para el juzgado de Instrucción número 19 de Valencia. El cantante
debe prestar declaración por presunta malversación de fondos públicos, falsedad
documental y delito fiscal por la firma y ejecución de un contrato B con el
Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX) por representar a la Comunitat
Valenciana. Según el citado periódico los pagos millonarios del Consell de
Zaplana a tres empresas radicadas en paraísos fiscales por supuestos gastos de
organización de los recitales que Julio Iglesias ofreció por cuenta del IVEX no
respondían a servicios realmente prestados sino que presuntamente eran la
fórmula pactada bajo mano para que el artista cobrara la diferencia entre el
contrato oficial (375 millones de pesetas) y el "B", que elevaba los
emolumentos a 990 libres de impuestos.
El verano pasado, en julio, ya
actuó en Gandía, a sesenta y siete kilómetros del juzgado de Instrucción número
19 de Valencia, pagado por el ayuntamiento. Mientras tanto el titular de dicho
juzgado, Luis Carlos Presencia Rubio, rechazó entregarle la citación judicial
ante la petición de la acusación popular que exigía que se aprovechara la gira
por España que el cantante realizó el verano pasado. Para justificar dicho
rechazo el juez declaró que “era
imposible darle la citación aprovechando los conciertos porque el hecho de que
actúe en un sitio no significa que el testigo esté en dicho lugar con
anterioridad o posterioridad al acto, desconociendo su alojamiento y horario,
entre otras cosas". El hecho volverá a producirse este verano. Julio
Iglesias actuará el próximo 7 de julio en Valencia, en el Palau de les Arts, y
se le va a pagar con fondos públicos, aproximadamente a cien metros del juzgado
de Instrucción número 19, El juzgado para el que el cantante se encuentra en
paradero desconocido. Esto es verdaderamente esperpéntico. Si, según el juez,
no se sabe si estará en el Palau antes o después del acto, lo lógico es que se interrumpa
el concierto para entregarle la citación, ya que por lo visto, si no se hace
así, Julio Iglesias posee el don de la teletransportación y aparece en el lugar
del concierto en el instante después de ser presentado al público,
desapareciendo de nuevo una vez finalizado el concierto.
El caso es que pese a constar ya
hasta tres direcciones diferentes en el juzgado (Punta Cana, Miami y Ojén), y
de que el representante de Julio Iglesias, Luis Fernando Esteban, remitió una
carta al juzgado en la que aportaba su propio domicilio para que se realizara
la citación, no ha sido citado a declarar. Viendo esto nos viene a la memoria
el haber leído de casos en los que para notificar una ejecución hipotecaria o
incluso un monitorio a algún ciudadano de a pie, se habilitan horas nocturnas
para practicar la comunicación del acto, o se notifica en el lugar de trabajo
del afectado. No me extraña que en algunos foros se hable de “Hispanistán” al
referirse a nuestro país.
Creo que lo más sensato es que en
el juzgado busquen el teléfono del programa de Iker Jiménez, ya que no es
lógico que alguien en paradero desconocido aparezca de pronto y haya actuado,
cobrado, vaya a volver a actuar y a cobrar y luego desaparezca como por ensalmo,
y debe ser considerado un fenómeno
paranormal o sobrenatural que el común de los humanos no podemos entender. Y
mientras tanto Julio sigue cantando “Soy un truhan, soy un señor”.
No, te confunde, el no actua es solamente su imagen virtual, como ocurrio con otro artista recientemente, aunque lo de la imagen virtual es muy normal en este pais que nos a tocado vivir, solamente hay que echar un ojeada a donde se reunen los padres de la patria (¿?) y comprobar como estan solo su imagen virtual, ya que despues ni pinchan ni cortan, solo lo que diga el guru supremo del partido.
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