Me
niego a que, de nuevo el gobierno, otorgue dinero a la banca para sanear sus
cuentas. Desde el momento en que se reduce la cobertura sanitaria y se
desmantela el sistema educativo porque no hay dinero, tampoco lo hay para que
los bancos cuadren sus cuentas. Me niego a que se me quiera cobrar por
transitar en autovía porque hace falta dinero y luego se le regala a la banca.
Con mi dinero no se paga a los especuladores, a los mismos que luego desahucian
a familias que no pueden pagar la puñetera hipoteca. Los mismos que no conceden
crédito a los pequeños empresarios haciendo que el paro sea mayor. Y a los
mismos que estamos pagando el sueldo de sus prejubilados siendo una empresa
privada. Los mismos que lloran porque este año han ganado un 12% menos que el
año pasado (no es que hayan perdido dinero, han ganado menos) y además
Santander y BBVA anuncian que no van a comprar más deuda pública española pero
piden al Banco Central Europeo que no se cierre a más inyecciones de liquidez. Mientras
el FMI alerta sobre la morosidad oculta de la banca española. De los mismos que
hacen que este puñetero gobierno recorte 10.000 millones en sanidad y educación, se plantee que los ciudadanos tengan que pagar por la mayoría de los servicios públicos y vaya a dar, otra vez, 50.000 millones a
la banca.
Con
mi dinero NO. Con mi dinero no se paga a una jerarquía eclesiástica que no
respeta a los homosexuales y que segrega en función de sexo e ideologías. Con
mi dinero no se paga un aeropuerto fantasma. Con mi dinero no se pagan los
sueldos vitalicios de los políticos. Con mi dinero no se pagan subvenciones a
los colegios privados. Con mi dinero no se pagan cuadros de ministros ni de
presidentes del parlamento. Con mi dinero no se subvenciona a los equipos
profesionales de fútbol. Con mi dinero no se pagan cacerías exóticas. Con mi
dinero no se subvenciona a los partidos políticos ni a los sindicatos. Con mi
dinero no se pagan Urdangarines, Matas, Gürtel, ni ERES falsos. Con mi dinero
no se paga más de un sueldo a quien tenga más de un cargo público. Con mi
dinero no se pagan asesores que luego no hacen nada. Con mi dinero no se pagan
los sueldos de los prejubilados de la banca, Endesa y Telefónica. Pero sobre
todo, y por encima de todo, con mi dinero no se ayuda a la banca.
Para todo lo
demás, Mastercard.
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