Tanto,
psicólogos, sociólogos, etólogos y zoólogos, coinciden en afirmar que la clase
política es un grupo humano muy singular y que ha evolucionado de forma
divergente al Homo Sapiens Sapiens.
Se han adaptado a un hábitat en el que para sobrevivir han tenido que
desarrollar unas extraordinarias defensas frente a las críticas, ataques
verbales, acusaciones, quejas o recriminaciones. De esta manera, podemos ver
discutir públicamente en un pleno a dos contrincantes políticos y llamarse de
todo, para, posteriormente verlos tomar unos cafés juntos, como si nada. Ellos
dirán que es la cortesía parlamentaria. Pero de eso nada. Es la armadura de la
indiferencia. Algo, que como digo, han desarrollado para sobrevivir en la
política, ese mundo de engaños y apariencias. Gracias a ello no siente
vergüenza ante nada. Pueden estar hoy, defendiendo determinado concepto, con
argumentos, y mañana estar defendiendo lo contrario, también con argumentos, no
faltaba más, y sin que se ruboricen. Han hecho de la hipocresía una sofisticada
manera de vivir, elegante y educada en
la forma, pero obscena y vulgar en el fondo.
Los
políticos (de todos los partidos) son inmunes a que se cuestione su trabajo o
sus decisiones, han desarrollado una resistencia a la crítica como las
cucarachas al DDT. No se alteran ante las manifestaciones en la calle, las
protestas, las recogidas de firmas, las declaraciones de la oposición, las
acusaciones judiciales, las opiniones de expertos, nada. Cualquier persona
normal, al verse cuestionada por sus semejantes, mostraría algún signo de
pesadumbre, azoramiento o inquietud, y se preguntaría si lo estaría haciendo
bien. Ellos no. Esa armadura de indiferencia que les rodea y protege, es casi
indestructible. Con argumentos no se debilita, pues siempre responderán con
clichés estereotipados, circunloquios o eufemismos. La armadura solo se les
agrieta un poco cuando hay elecciones cerca, pero enseguida la reparan con
promesas electorales y si ganan de nuevo las elecciones, la recubren con una
capa de legitimidad para seguir inmunes a todo, al menos cuatro años más.
Solo
hay una cosa que puede destruir su armadura de indiferencia, el humor. Los
políticos son vulnerables a la sátira, la ironía es su kriptonita, el chascarrillo
su tendón de Aquiles, el chiste su
espada de Damocles y el mote su condena. Con respecto a esto último, decía
Ambrose Bierce “para cada hombre, existe
en el vocabulario una palabra capaz de pegársele como una segunda piel. Sus
enemigos no tienen más que encontrarla”. Lo que descompone a un político es que no lo
tomen en serio, que se rían de él. El humor los despoja de la seriedad y
respetabilidad con que se adornan, los hace humanos y débiles, los desnuda tal
y como son. El humor los sitúa en un contexto en el que no pueden ganar
utilizando sus sofisticadas armas oratorias, los eufemismos se vuelven contra
ellos, las analogías los traicionan y las metáforas los dejan al descubierto. Bajo
el prisma del humor, los discursos políticos se ven como lo que son, frases
huecas dichas por almas vacías.
Para
que los políticos se despojen de su armadura de indiferencia, tenemos que
reírnos de ellos. Quizás juntos lo logremos y podamos descubrir esa palabra que se convierta
en su segunda piel. El 12M todos a la calle.
Teneis mucha razón, ayer publicaba el mundo una relación de consejeros de Bankia. He sacado sólo estos cuatro, uno de cada casa, que corrobora todo lo que decís en el artículo.
ResponderEliminar- Ricardo Romero de Tejada (PP, 270.000 euros). Ex secretario general del Partido Popular en Madrid y ex alcalde de Majadahonda. El PSOE denunció que estuvo implicado en el conocido como 'tamayazo', la fuga de dos tránsfugas que en 2003 impidió un Gobierno socialista en la Comunidad de Madrid.
- José Ricardo Martínez (UGT, 180.000 euros). Secretario general de UGT de Madrid y consejero de la Corporación Cibeles, una sociedad filial de la entidad, desde 2012. Es diplomado en Magisterio, ha estudiado Filosofía y es empleado de Renfe. Hace unos meses afirmó que destinaba el sueldo que recibe de Caja Madrid para el sindicato.
- Virgilio Zapatero (PSOE, 198.000 euros). Rector de la Universidad de Alcalá de Henares y ex ministro de Relaciones con las Cortes durante el Gobierno de Felipe González, fue propuesto como vicepresidente por el secretario general del PSOE en Madrid, Tomás Gómez, cuando negoció el desembarco de Rato en la entidad. Además de ser miembro del consejo de Bankia, cobró 366.000 euros en 2011 por ser también consejero de BFA.
- José Antonio Moral Santín (IU, 197.000 euros). Doctor en Ciencias Políticas y Económicas y catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Complutense, este leonés fue diputado por Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid. Es vocal en BFA, Caja Madrid Cibeles, Mapfre, TeleMadrid y y presidente de Gestora del Centro Internacional de Estudios Económicos y Sociales.