La Presidenta de la Comunidad de
Madrid, Esperanza Aguirre, ha anunciado que aún quedan recortes por hacer. Lo
lamentable es que mientras dice esto en los presupuestos generales de la
Comunidad de Madrid para 2012 se destinan 2.197.407 euros a Asuntos Taurinos.
Cómo decían los romanos, “pan y circo”. Para más “INRI”, el boletín oficial de la Comunidad recogía, el 7 de mayo,
una convocatoria de ayudas por un total de 256.871 euros para los ayuntamientos
de menos de 20.000 habitantes que realicen actuaciones dirigidas al apoyo y
fomento de actividades taurinas. La ínclita Esperanza se defiende diciendo que
la fiesta taurina constituye un derecho de los aficionados. Lo he buscado en la
Constitución y no lo encuentro entre los derechos fundamentales. Por supuesto
que al que le gusten los toros tiene derecho a disfrutar de ese espectáculo,
pero no a costa del erario público. No voy a entrar a debatir sobre la
denominada “Fiesta Nacional", pero creo que ya está bien de pagar el
entretenimiento de los aficionados, y no sólo de los toros. En un país en el
que cada día sus ciudadanos se despiertan con alguna nueva medida que supone un
recorte en su capacidad adquisitiva o en sus derechos adquiridos a lo largo de
décadas, el que quiera entretenimiento que se lo pague de su bolsillo. No
podemos permitir que se destine dinero para subvencionar la fiesta taurina, mientras
nos cobran por los medicamentos o nos recortan en educación. Como tampoco
podemos aceptar que muchísimos equipos de futbol confeccionen sus presupuestos contando
anualmente con una importante parte de dinero público en forma de ayudas y
subvenciones o que no abonen sus tasas a la seguridad social o sus obligaciones
con la agencia tributaria.
Vivimos en un país en el que nos
hemos acostumbrado a que cualquier actividad reciba, para su correcto
funcionamiento, una parte de su presupuesto de fondos públicos. No podemos
seguir subvencionando y pagando con el dinero de todos el futbol, los toros, el
baloncesto, el cine, la cocina de diseño, etc. Como tampoco podemos ni debemos
seguir aceptando que con el dinero de todos se pague a los sindicatos, partidos
políticos, confesiones religiosas, etc. Hay que cambiar la mentalidad de los
españoles. El estado español, como tal, lo conformamos los cuarenta y siete
millones de habitantes que lo poblamos y que debemos pagar nuestros impuestos
para mantener todo el entramado de instalaciones, servicios y organismos
encaminados a asegurar el bien común. El resto, todo lo que podríamos
considerar que forma parte de actividades encaminadas a entretener o rellenar
el tiempo de ocio de grupos, más o menos numerosos, debe ser mantenido por esos
sectores de la población. Así como también deberían ser mantenidos
exclusivamente por sus afiliados los sindicatos y los partidos políticos, por
sus creyentes las confesiones religiosas, por sus miembros las asociaciones deportivas,
culturales, por sus accionistas los bancos y entidades de crédito, etc. El
partido que sostiene tanto al gobierno de la comunidad de Madrid como al
gobierno de España se ha hartado de comparar el presupuesto del estado con el
de un hogar, diciendo que un ama de casa no gasta lo que no tiene. Si esto es
así, no podemos gastar en toros o en futbol si no tenemos para sanidad,
educación o simplemente para comer. Un ama de casa no dejaría a sus hijos sin
medicinas o educación por haberse gastado el dinero en los toros. Por lo menos
mi madre no lo haría, ya no sé la madre de Esperanza Aguirre o de Rajoy.
Debemos empezar a descartar la idea de que cualquier
actividad que se nos ocurra es susceptible de ser mantenida, en todo o en
parte, con fondos públicos. Eso es lo que nos han inculcado desde hace mucho
tiempo y así nos va.
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