La situación que estamos viviendo en nuestro
país (y si me apuras en el mundo) no es una cuestión de ideologías, no va de derecha
o izquierda, sino de los de arriba contra los de abajo, y mientras no nos demos
cuenta de esto no vamos a salir de esta estafa que nos venden como crisis.
Crisis ¿Para quién? Los de arriba siguen con el mismo ritmo de vida que
gozaban, es más, el sector de bienes de lujo ha obtenido subidas por encima del
30 % y van a seguir porque lo pagamos los de abajo. Somos los de abajo los que
cargamos con las penalidades, los que tenemos los salarios congelados, los que
debemos quitar a nuestros hijos caprichos que antes podíamos pagar, los que
vamos a pagar los medicamentos, los que mandamos a nuestros hijos (de momento)
a colegios públicos y no sabemos si podremos enviarlos a universidades públicas
(a las privadas ni de coña) porque el gobierno ha decretado una subida de tasas
descomunal. Nosotros, los de abajo, somos los que vamos a pagar los desmanes de una panda de
ladrones que campan a sus anchas en el sector financiero.
Los de arriba siguen viviendo tal y como
vivían. A ellos no les afecta que se reduzca el presupuesto de la sanidad,
nunca pisan un ambulatorio o un hospital público, ellos son más de consultas y
clínicas privadas. A ellos no les perjudican los recortes en educación, papá y
mamá llevan a sus hijos a colegios elitistas y cuando deben ir a la universidad
tampoco les afligen las notas de corte
ni que suban las tasas, para eso están las privadas. A ellos no les afectan los
desmanes de la panda de ladrones, ellos los acogen en su seno. Ellos no son
solidarios con el estado, tienen su dinero en paraísos fiscales. Y si alguno es
descubierto o se hace demasiado visible, ¿para qué está el gobierno de España?
Para promulgar una amnistía fiscal.
El otro grupo es el de los políticos que
aunque quieren aparentar que gobiernan para la mayoría del pueblo, para que así
se les vote en las elecciones, realmente lo hacen favoreciendo siempre a los arriba. De
hecho su último fin es integrarse con ellos. Así se explican sus sueldos, sus
indemnizaciones millonarias, y todo lo que los rodea, que es fiel reflejo del
mundo de los de arriba. La clase política surgida de la democracia, que en un
principio debiera trabajar para que desaparecieran las desigualdades sociales,
se ha aliado con los de arriba. El objetivo no es otro, que imponer y
reproducir la ideología de las clases hegemónicas para garantizar su
supervivencia. Es decir, el conservadurismo social y político. Por eso, desde
la aparición de la democracia realmente nunca ha habido cambio político alguno,
me refiero a cambios que transforman una sociedad. Se nos deja vivir en la
ilusión, como una cruel parodia de Matrix, de que nosotros decidimos en las
elecciones, que participamos en las decisiones, que hay justicia social, que
todos somos iguales ante la ley, que nuestra vida depende de nosotros mismos.
Pero en realidad nuestras vidas dependen de lo que nos permiten los poderosos,
los de arriba. Vivimos de sus migajas con la ilusión de que esto es lo que hay
y que están peor en otros lugares. Los de arriba son los mismos en todas partes
y los de abajo también. Cuando nos demos cuenta de esta verdad, cuando
comprendamos que el enemigo no son otros países, no son otras culturas, no son
otros ciudadanos, cuando comprendamos que el enemigo son los de arriba, las
cosas podrán empezar a cambiar.
Llevais razón, PP y PSOE son lo mismo, sólo les interesa medrar y enriquecerse. He recibido un email en el que se explicaba que los diputados europeos se niegan a viajar en clase turista al igual que rechazan congelar sueldos y dietas en 2012. Votaron en contra, la mayor parte de los grupos popular y socialista europeos, comenzando por sus responsables españoles, Jaime Mayor Oreja y Juan Fernando López Aguilar, así como Francisco Sosa Wagner (UPyD).
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