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lunes, 23 de abril de 2012

No podemos pagar, no vamos a pagar


La política de recortes y austeridad propiciada por Alemania en los países de la Unión Europea para luchar contra la crisis parece que comienza a dar sus frutos, pero no en el sentido que desearía la líder germana sino propiciando el despertar social de los irlandeses.

En Irlanda, un estado en el que los movimientos sociales no tienen tradición y brillan por su ausencia, el pueblo comienza a rebelarse ante tantas medidas de austeridad. Los irlandeses han visto que deben hacer frente a una deuda de 85 billones de euros por la mala gestión del gobierno que fue inyectando dinero público a las entidades bancarias para ir salvando los problemas que estas iban padeciendo con el estallido de la crisis.

No ha sido como en Islandia, en la que el pueblo ha creado una nueva Constitución, ha acabado con los partidos tradicionales y juzgado a los responsables, es decir, banqueros y políticos. En Irlanda el pueblo, hastiado ya del alarmante ascenso de la tasa de desempleo, de las subidas de impuestos a las clases media y baja, mientras el impuesto de sociedades sigue sin modificarse, y de los recortes en los servicios públicos (esta situación me suena de algo), ha promovido una campaña anti austeridad y de boicot a los impuestos  que ha recorrido toda Irlanda y ha gozado de gran aceptación en el país, sólo el 50% de los propietarios que se debían registrar para hacer frente al nuevo impuesto lo habían hecho. Y si hasta ahora no había ocurrido el pueblo irlandés comienza a echarse a la calle, ya el pasado uno de abril y bajo el lema “We can’t pay, we wont pay” (No podemos pagar, no vamos a pagar) cerca de 10.000 manifestantes salieron a protestar (lo que no es nada despreciable en un país de 4.300.000 habitantes)

Mientras tanto en España, en una situación muy similar a la de Irlanda y tras dos años de recortes sin resultados positivos, el pueblo comienza a cansarse de que, tras amnistiar a los defraudadores, todas las medidas tomadas por el ejecutivo vayan contra una clase media que comienza a desaparecer, con el resultado de que podemos acabar como los países tercermundistas con sólo dos clases sociales y un espacio cada vez más grande entre ellas. Y para colmo de males el PP pone la guinda (o el Guindo, en este caso) con la vuelta de las tasas judiciales impuestas por el franquismo en la década de los cincuenta con lo que se dificulta el acceso a la justicia de los más desfavorecidos.

A este ritmo de recortes, si los españoles no comenzamos a espabilarnos, creo que lo próximo que se publique en el Boletín Oficial del Estado comenzará así: “En el día de hoy, cautivo y desahuciado el Estado del Bienestar....”

1 comentario:

  1. Una puntualización, si seguimos así quedarán tres clases, te olvidas de la imprescindible y nunca reconocida "CLASE POLÍTICA", o dicho en román paladino esos sinvergüenzas que han vivido, viven y vivirán de nosotros mientras traguemos con este sistema, que como les favorece nunca cambiarán por las buenas. REVOLUCION

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