Creo que Mariano Rajoy ha vuelto a mentir a los
españoles, ha defendido las últimas amputaciones a nuestros derechos en sanidad
y educación diciendo que aunque "España
tiene unos servicios públicos muy buenos" y el "objetivo fundamental
es "mantenerlos y mejorarlos en el futuro", ahora "no hay dinero para atender
al pago de los servicios públicos". Siguió diciendo que, aunque es muy duro, es "necesario e imprescindible" pedir
un nuevo esfuerzo a los españoles. Tuvo la desfachatez de intentar justificar así
los recortes en sanidad y educación.
Una semana después de realizar estas
declaraciones compruebo que a este gobierno aún le queda corazón, el alma la
vendió en la campaña electoral, y por fin van a dedicar sus esfuerzos a ayudar
a los más necesitados, es decir a los bancos. Y es que el gobierno del señor
Rajoy prepara otros 50.000 mil millones de euros en ayudas para la banca. De
manera que no hay dinero para mantener nuestros sistemas sanitario y educativo,
del que nos van a recortar 10.000 millones de euros pero si hay 50.000 para la
banca.
Viendo esta situación recuerdo que hace poco
leí lo siguiente: “…al término de
una década de prosperidad económica sin precedentes. Sin embargo, desde hacía
un año se manifestaban los primeros síntomas serios de un grave deterioro de la
situación económica. El número de desempleados aumentaba de forma notoria. La
juventud se veía particularmente afectada. La crisis industrial amenazaba ya a
muchos sectores. Dos millones de trabajadores cobraban el salario mínimo interprofesional
y se sentían excluidos de la prosperidad. Los sueldos reales empezaban a bajar
y crecía la preocupación por las condiciones de trabajo….”. Parece que
estamos describiendo la España de 2012, pero no, esta es la descripción del
entorno económico del mayo del 68 francés. Ahora vamos a entrar en mayo de 2012
y debemos recordar que hace cuarenta y cuatro años en Francia el pueblo,
encabezado por los estudiantes, se echó a la calle y obligó al ejecutivo
francés, presidido por Charles de Gaulle, a adelantar las elecciones
legislativas que se celebraron tan sólo un mes después, los días 23 y 30 de
junio. Y ya nada fue igual.
El mayo de
2011 español traspasó fronteras y fue imitado en muchos países, pero terminó
desvirtuándose para muchos. Yo no creo que perdiera su valor, sirvió para
demostrar a los políticos que, en un país que envejece a marchas forzadas y en
el que los gobiernos, sean del signo que sean, han aprovechado este declive de
la población para ir recortando sus derechos en la lucha contra una crisis
económica ocasionada por la banca y por la ineptitud y podredumbre de una clase
política que está desangrando al país en su propio beneficio, hay una juventud
que no se acomoda, una juventud culta que cree que debe luchar por sus
derechos, en una contienda pacífica que tanto miedo da al gobierno del PP que
va a modificar el código penal para incluir la resistencia pacífica como delito
de atentado contra la autoridad, porque contra la paz no saben ni sabrán
luchar.
Y resulta que
vuelve a llegar mayo, y nuestros jóvenes se preparan para salir de nuevo a la
calle. Comienzan una vez más a luchar por un futuro dentro de nuestras
fronteras, sin tener que vender sus talentos al país que nos impone la política
de recortes y austeridad. Creo que esta generación de jóvenes se ha ganado el
respeto de los españoles y en este mayo de 2012 se merecen que no los dejemos
solos. Salgamos con ellos y, hombro con hombro, ayudémosles a construir su futuro.
No me resisto a poneros un fragmento de un poema de Miguel Hernández que resume perfectamente estas ideas y parece escrito para estos tiempos:
Sangre que no
se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.
La juventud siempre empuja
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.
La juventud siempre empuja
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.
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